viernes, abril 15, 2011

Terapia Sullido

Le cuento

Cuando bebé buscaba la atención de mis padres y me comunicaba mirándoles fijamente a los ojos. Eso hacen TODOS los bebés. Mirar a los ojos. Ojala eso no se quitara.

Cuando niño, como no conocía el mundo y menos lo entendía, pude funcionar desde la intuición o algo así. Una cosa que aprendí de mis viejos y mis profesores. Ignoro si me enseñaron una habilidad o una carencia o que, pero hoy es la caja de herramientas que uso para moverme y resolver problemas. El repertorio personal como le dice un amigo. Además, esa cajita contiene el amor, la fuerza de voluntad, algunos hábitos de alimentación y ese miedo al agua de mi madre que aún conservo y a los cuarenta recién me animé a superar con clases de natación.

Le sigo contando. Reconozco que ando con cinismo, vergüenza, timidez, miedo, con un poquito de desamor propio y algunas resignaciones subtituladas en la frente. Así es la vida. Me escudo con el silencio y la distancia para aparentar que eso no tiene que ver conmigo. Miento sin mentir. Pero me preocupa y temo que mis hijos me “ven” tal cual soy. Malditos niños. Sin duda aprenderán alguna de mis tonteras. ¿ Ya le mencioné lo de la culpa?

No se deprima, soy un tipo exitoso, bastante bueno en lo que hago. Tengo mis cosas. Pero vine aquí a contarle lo que me hace sufrir ¿no?.

Cada tanto me fastidia reconocer esta condición humana. Cuando me miro al espejo veo mi cuerpo con algo gordo o flaco, por faltantes o sobrantes, por torpeza o limitaciones, por todavía ser adolescente o porque dejé de adolecer. A veces ni me acuerdo que lo tengo, más a esta nueva edad. Ha crecido sin mi. No me miro mucho.

Me da lata siquiera ponerme a pensar. A veces pienso mucho. Me pierdo. Mucho rollo. Para que, si a fin de cuentas no hay perfección en nadie. Ni que la deseara. Pudiera llegar a compararme con esos modelos de la tele y salir mal parado.

¿Ella? Siempre supe que le gustaba y no hice nada, por miedo. No alcanzó pasar nada. Cuando se fue con otro no me lo creí, en realidad nunca lo vi, no había nada objetivo. Tuve miedo a exponerme sin saber que estaba permanentemente expuesto. Era jovén.... no.... fue de puro huevón.

Me costó venir. Me es difícil enfrentar cualquier cosa que me lleve hacia adentro, se me quitan las ganas. Hay otras cosas más importantes. Para serle franco, estas conversaciones no son lo mio. Como que son temas muy Cosmopolitan. Pero ha estado bueno.

¿Que huevá no?. Con el twitter y la blackberry reconozco que estoy algo enviciado. Todos los días, a cada rato. Me debo a mis 11.200 seguidores que conocen mi vida en detalle. Me gusta contar donde voy, que hago, que compro, cuando voy al baño con quien y donde. Soy trend. ¿Sabe lo que es eso? Todo un referente y parece que traigo valor. Aunque, ¿le confieso algo?. En persona soy algo fome, aburrido. Además, me carga la gente. Por supuesto, entre usted y yo.

¿Qué como aprendí a ser responsable, entero, sobrio, valiente, audaz, honesto, sereno, confiable y llegue a ser gerente de la empresa y me casé con esa tremenda mujer que me ama? No sé. Tuve suerte. A lo mejor la cajita de herramientas no era tan mala. Tal vez un día me “cayó la chaucha”. Tuve una tincada y la seguí. En realidad no estoy tan mal como creí.

Vine porque... , .... en definitiva, por mis hijos. Por mi. Por ella. Por mi.

Hey, mucho mejor.

Gracias.


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