martes, agosto 23, 2005

Kinesiología en el cono sur o sobre cómo construir un gran revoltijo


Hace unos meses me invitaron a una reunión de la Confederación Latinoamericana de Fisioterapia y Kinesiología – CLAFK, en la cual pude compartir brevemente con destacados exponentes gremiales de la kinesiología latinoamericana, la fisioterapia y la terapia física. En su intervención de aquella mañana cada uno de ellos realizó una reseña histórica sobre los orígenes locales de la profesión detallando su realidad y sus luchas por diferenciarse, por lograr crecientes cuotas de autonomía y alcanzar o mantener el posicionamiento social.
Por supuesto, se evidenciaron diferencias.

La Argentina, la abuela, inicia la tradición kinesiológica por allá por los años treinta. En su actualidad ostenta el mayor concierto de títulos para una misma actividad. Con una sobreoferta de profesionales de la terapia física han sido los pioneros en la exploración de nuevos yacimientos de empleo en torno al tema. Sus exponentes se forman en la Universidad.

En el Perú, el desarrollo va sostenido y atrasado en relación al resto de la región, con buenos esfuerzos de destacadas colegas en su medio, sin embargo aún dependiente del esfuerzo individual, y, como en toda la región, supeditado al consentimiento del gremio médico. Son tecnólogos médicos con mención en fisioterapia que en el mediano plazo alcanzarán la categoría de fisioterapeutas para diferenciarse e iniciar un camino autónomo. Se encuentran intensamente supeditados a la fisiatría y su ingresos son comparativamente menudos. Se forman en la Universidad. (nota: si va al Perú por favor no diga que es kinesióloga).

Bolivia posee licenciados en Fisioterapia con 9 semestres desarrollados en la Universidad que ofrece salida intermedia como Técnico Superior en Fisioterapia a los 6 semestres.

Chile, con 38 años de tradición, enfrenta la tónica neocapitalista del “living la vida loca” con una desregulación soberana en la cantidad de escuelas de kinesiología, que aumentaron de 15 a 52 en un plazo de cuatro años. Y continua. Los kinesiólogos se forman en las Universidades públicas que exigen puntaje de ingreso (sobre 700 puntos en la prueba de selección universitaria (PSU) puntaje que se encuentra entre los cuatro mejores de ingreso a las universidades chilenas), en las Universidades privadas que también exigen puntaje (hasta 530 puntos en la PSU) y, como ultimo regalo de la economía liberal, en Institutos profesionales que no exigen puntaje y sí la capacidad de pago de una mensualidad más asequible que la universidad. Todos se llaman Kinesiólogos aunque algunos centros están innovando con la formación de otras denominaciones como en generar un nivel intermedio de técnicos superiores en rehabilitación.

Tal vez por la barrera idiomática y una idiosincrasia de isla, Brasil es un enigma. Alcanzo a conocer que posee un sistema de acreditación bastante serio, con estándares definidos logrando reconocimiento del medio internacional, que se denominan doctores y que de manera estrecha su práctica también se encuentra supeditada a la generosidad de la fisiatría.

Uruguay, con pocas escuelas, posee un buen sistema regulador y pareciera que existe coordinación entre las necesidades del país y la formación de profesionales kinesiólogos. Con más de 55 años de tradición, el Fisioterapeuta es un profesional Universitario que se forma durante cuatro años en la Escuela de Tecnología Médica. Hoy tienen problemas con el ejercicio ilegal de la profesión.

Si bien hay distinciones también se verifican algunas equivalencias.

Todos estamos, en mayor o menor grado, confundidos. No se explica tanta denominación para una misma profesión.

Todos dependemos del entendimiento que el médico posea de la disciplina, tanto así que en ciertos espacios todavía nos pegan en las manos o tenemos prohibiciones medievales para actuar.

Somos una profesión relativamente joven en el tercer mundo, por tanto seguimos siendo de segundo contacto y con poca opinión propia en políticas sociales.

A todos nos cuesta pagar la mensualidad del colegio profesional y nos preguntamos para qué. Especulativamente ostentamos ingresos entre los U$100 y los U$2000, según la experiencia y el país.

La mayoría carecemos de la sensibilidad histórica que nos permita mirar un futuro potente con autoridad de una profesión de primera línea.

Tantos nombres para una actividad me suena a falta de identidad y desorden. Las enfermeras son enfermeras aquí y en la quebrada del ají. Los médicos, los arquitectos, ingenieros y abogados también.

Como si no fuera poco, algunos postulan que no debiésemos llamarnos kinesiólogos; que la kinesiología real, se distingue de lo que verdaderamente hacemos, por el estudio del movimiento a través de la ciencia y nos quieren encargar otro mote más. Por fortuna, parece que la denominación de Physical Therapist en Latinoamérica todavía no nos gusta.

Solicito una ayudita. Colabore en completar la información expuesta o mejorarla o corregir errores que pudiesen haber sido expresados por mala información u otra causa, cosa que suele ocurrir con frecuencia. Gracias.