sábado, febrero 26, 2011

Kinesiólogas de Lujo.

Con cierta frecuencia me veo en la necesidad de acudir al Kinesiólogo.
En 2007 tuve que hacerlo para rehabilitar mi hombro luego de una cirugía. Me debatí mentalmente para escoger entre colegas que me dieran la suficiente confianza para dar solución a "mi situación" y que además tuvieran la capacidad de contener al difícil y complicado impaciente que soy.

Así llegué donde mi gran amiga y magnífica colega Macarena Castro, la cual labora desde siempre en la Mutual de Seguridad (si alguien desea ir a verla). La llamé y solicité su ayuda profesional. Ella me recibió encantada pero entendiendo bien con quien trataba, de inmediato dejó la cancha rayada y con su calidad profesional, seriedad y conocimientos estableció quien mandaba allí. El temple de ánimo asociado a sus argumentos teóricos y técnicos me dejaron inmediatamente fuera de la discusión. El último paper, la técnica más innovadora estaban a mi disposición. Mi recuperación fue impecable aunque como mal paciente que soy abandoné la terapia al apenas sentir alivio y mejorar mi funcionalidad. Sus cuidados los atesoro con gratitud y por sobre todo con orgullo. Durante las sesiones de tratamiento le mencioné la emoción que me generaba el que fuéramos colegas y la fortuna mía de contar con ella como red profesional. Me sentí afortunado. De cuando en cuando le derivo a algunos de mis pacientes que entiendo pudieran beneficiarse y completar su proceso de recuperación con ella luego de aportarles lo mio

Concluyendo el 2010 percibí en nuestro hijo de cuatro meses ciertos patrones y conductas que subliminalmente me generaron desasosiego. Parte de eso fue que en el auto rompía en llanto durante las luces rojas y se cesaba a una velocidad sobre los 30 kph luego de iniciar el movimiento, situación que hasta llegó a ser anécdota de sobremesa
chanceando con que disponía de un selectivo sensor de velocidad interno. Estas situaciones pasaron desapercibidas tanto para su pediatra como para el conjunto familiar y por algún tiempo dejé al pepe grillo callado para ver si esas eran solo ideas mías.
Una vez más, el hecho de relacionarme con kinesiólogos de primer nivel fue determinante.

Desde hace ocho años participo con un grupo de colegas en el Programa de Formación en Kinesiología Neonatal donde cada año alucino con las conversaciones que con el equipo de trabajo sostenemos de manera preparatoria así como durante el curso. Con ellos he tenido acceso a información de primer nivel que habla de lo delicada y exquisita que es la mirada de nuestros Neurokinesiólogos. Siempre me quedo fascinado con sus historias y reflexiones que aplican a la vida cotidiana amén de admirarme su permanente estar viajando al extranjero para absorber el conocimientos de los gurús de su especialidad.
Cristina Castro
del centro Amancay es integrante de este equipo y a quien llamo para contarle mis inquietudes. Nos acoge y mientras maneja a nuestro hijo con la delicadeza y maestría que un concertista lo hace con su instrumento nos explica sobre el sistema vestibular y el sensor de velocidad, los estímulos sensoriales y su relación con el reflujo GE sorprendiéndonos la coherencia explicativa de su razonamiento con la realidad de nuestro hijo. Nuevamente me siento maravillado y orgulloso de esta profesión y de mi colega.
Luego de un par de sesiones y de transformar la casa en un gimnasio, en pocas semanas hay resultados. Corrompiendo una premisa trismegistica, "como es adentro es afuera" seguimos trabajando convencido que modelar lo externo hace lo propio internamente y viceversa.
Con Cristina había compartido espacios sociales y de estudio que me sorprendieron y estimularon intelectualmente pero al verla intervenir en mi hijo con esas maniobras complejamente "tan sencillas" me tocó el alma. Orgullo y gratitud.

Estoy obligado con ambas Castro, mujeres de diferentes ramas de ese árbol familiar y de cuya coincidencia solo me percaté hoy al iniciar este comentario.

Escribo estos recuerdos para que me ayuden a sostener la iniciativa de replicar esa vocación, de modo que mis pacientes sientan similar a lo que yo he experimentado en manos de estas dos destacadas amigas kinesiólogas.

En mas de alguna ocasión me habrán leído mencionando algunos personajes con quienes definitivamente no deseo ser relacionado como par, pero afortunadamente son muchos más a quienes me encantaría homenajear y que han quedado lejos de esta tinta por no llevar Castro por apellido.


Deseo seguir enorgulleciéndome, ojalá con mayor frecuencia, de esta profesión y de sus exponentes. Imagino
cotidiano ver profesionales que se admiren de sus pares, los reconozcan y agradezcan por desarrollar esta actividad humana tan necesaria en nuestro país.







jueves, febrero 24, 2011

Oferta y demanda de Kinesiólogos en Chile

Entrevista a José Miguel Gomez L.

Lic. Kinesiólogo. MBA, Trainer PNL, Dip. Adm. Salud. Jefe de SMUR SAMU Metropolitano.

Profesor U de Chile.

¿Cómo percibes el futuro de los kinesiólogos en el país?

Como es de conocimiento público, el aumento de la oferta en una curva de equilibrio de demanda hace que los precios caigan y el punto de equilibrio se alcance a un valor más bajo. Para el caso de los kinesiólogos, los que ya estamos en el mercado y los que van ingresando, progresivamente tendremos que enfrentar por parte de la industria de la salud una menor oferta de precios y deberemos entender que vamos a hacer la pega por menos plata.

Y eso es porque como no existe regulación en la educación universitaria y el colegio de kinesiólogos no tiene peso específico para hacer algo al respecto no es posible controlar la oferta. Una manera de lograrla es generando normativas pero como hemos declarado o asumido que somos libremercaditas no nos acomoda generar regulación alguna. Esa es la realidad país.

Una forma indirecta de regular podría ser a través de la calidad ya que al solicitar un estándar de calidad a los formadores de educación superior de alguna manera podrías estar regulando la oferta. Al final sobrevivirían aquellos que sean capaces de otorgar calidad formativa.

Pero eso tampoco se hace.

En un estudio publicado por El Mercurio donde se les consultaba a los padres como eligieron o elegirían el colegio de sus hijos ellos argumentaban que por la calidad de sus profesores. Pero como la calidad de los profesores es algo ciego que no es factible de comprobar y no pueden elegir con ese argumento, lo hacían finalmente por el segundo argumento que es el precio, asumiendo que mayor precio es mayor calidad , situación que tampoco es siempre así. Si tienes una buena marca te apoyas en ella no necesariamente estarás brindando el valor agregado que partiste entregando hasta antes de generarte la identidad de marca.

Entonces, vuelvo al punto, una forma de regular el mercado indirectamente sería exigir calidad y ahí el mercado se concentraría nuevamente en aquellas instituciones que brinden el valor agregado de calidad.

¿Percibes alguna solución a esta sobre oferta de kinesiólogos en el país?

Dos cosas. Por un lado, trabajar desde la educación. Los que ya estamos no podemos esperar que el gobierno nos brinde soluciones. Debemos apostar por reducir el numero de escuelas por selección natural, no por mandato. Poner exigencias de mercado donde se establezcan estándares con los cuales algunas no podrán competir. Los que no corren los cien metros planos en tantos segundos quedan descalificados. Si no cumples con los requisitos no puedes competir. Hoy compiten todos. Escuelas con alta tradición y excelencia con otras sin campo clínico o con campos clínicos que no aseguran calidad formativa. No hay homogeneidad.

Como parte de una solución los kinesiólogos chilenos deberíamos entender que nuestro mercado no solo es Chile sino comenzar a entender a Latinoamérica como un espacio profesional. Siempre hemos mirado Europa y Estados Unidos como un mercado donde ir a trabajar, pero deberíamos entender que nuestros limites profesionales no son geográficos sino que el mercado latinoamericano podría ser nuestro objetivo futuro. Deberíamos preguntarnos si estamos preparando a los alumnos para trabajar solo en Chile o los estamos entrenando para salir al mercado latinoamericano. Al hacer esto último les brindamos más herramientas y ampliamos las oportunidades de trabajo.

Otro aspecto clave es que como grupo profesional debemos participar en los cambios. Debemos tener claridad sobre si vamos a generar los cambios o vamos a esperarlos. Si vamos a ser generadores de soluciones o seguir siendo reactivos a ellas. Si optamos por ser reactivos nos vamos a ver asumiendo soluciones propuestas por otros que no son inclusivas a nuestros intereses y necesidades.

¿Cómo lo que está ocurriendo hoy en el MINSAL donde prácticamente los kinesiólogos hemos perdido posibilidades de resolver y ofrecer soluciones a temas de nuestra competencia?

Hoy son otros grupos profesionales los que tienen un rol preponderante y están tomando decisiones que son relevantes y de nuestra competencia. Por supuesto que esto ocurre de la manera más natural estos grupos hoy tienen los espacios para hacerlo y sobretodo porque estamos esperando que nos diseñen las soluciones.

Somos espectadores y tenemos urgentemente que optar por ser lideres.

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