domingo, enero 13, 2008

Gran idea, .... pero no para nosotros

Con ocasión de un curso de comunicación que me encuentro dictando, he solicitado a los participantes que verifiquen cuales son las frases asesinas que con frecuencia escuchan o dicen en el trabajo.
El término de “ frase asesina” se utiliza en creatividad para referirse a aquellas sentencias o pensamientos que se emiten para “matar” la creatividad, la espontaneidad, la ingenuidad, la pureza, el emprendimiento, la motivación, el compromiso y la confianza, que son ya sea emitidas hacia nosotros mismos ("frases suicidas" definió muy bien una alumna) y/o recibidas desde el medio externo. En su grado más exaltado las conocemos como burlas y en su grado invisible las entendemos como educación o adoctrinamiento o autocrítica. Muchos hemos sido educados en un medio repleto de estas represiones y nos movemos diariamente en un contexto de frases y gestos asesinos que nos instan a escondemos y protegemos. Lo peor de todo: somos reproductores culturales y los traspasamos a nuevas generaciones. Ejemplos de frases frecuentes: “...es lo que hay”, “no, yo no voy a poder”,” siempre he sido así”, “campanita: tan- ton- ti - ta “, etc. Van desde lo jocoso a lo socarrón. Y como nos causan gracia las reproducimos.Sin embargo, estas “frases y gestos asesinos”, son en gran medida las causantes de la perdida de la espontaneidad y generadoras de la vergüenza que experimentamos día a día cuando debemos exponernos ante el mundo.
Algunos ejemplos:
  1. Si, eso ya lo intentamos antes
  2. no es pertinente en estos momentos.
  3. no funcionará.
  4. gran idea pero no para nosotros.
  5. no hay recursos.
  6. no vale la pena.
  7. hasta ahora nos ha ido bien así.
  8. la gente no necesita cambios en estos momentos.
  9. demasiado avanzado para nuestro tiempo.
  10. con que me vas a salir ahora.
  11. aquí siempre se ha hecho así.
  12. Ya,..... alguna otra buena idea.
  13. claro, como tú no estás en el día a día.
  14. esto es imposible.
  15. por eso somos subdesarrollados.
  16. no estás preparado.
  17. Quien te invitó??
  18. primero compra un poco de experiencia.
  19. actúa de acuerdo a tu edad.
  20. en qué idioma estás hablando?
  21. si no se ha roto, no intentes arreglarlo.
  22. déjalo, ya está bien como está.
  23. con esto hemos llegado hasta aquí.
  24. perdona, ¿decías algo?
  25. nadie lo comprará.
  26. de ninguna manera!!!
  27. No estoy de acuerdo
  28. esto tiene menos futuro que un espía sordo.
  29. no es nuestro problema.
  30. estoy muy ocupado.
  31. te estás metiendo en camisa de once varas.
  32. deja que lo hagan otros.
  33. ya estás dando la lata
  34. he oído eso más de un millón de veces.
  35. ¿Quién va a poder investigar en Chile?
Bueno, ya sean asesinas para otros o suicidas para nosotros mismos, afectan y sin lgar a dudas matan, averguenzan y deja un mal sabor tanto a quienes las usan como a quienes las reciben.

Al respecto dejo palabras del Dr. Masaru Emoto: "Hado crea palabras. Las palabras son vibraciones de la Naturaleza. De esa forma, palabras hermosas crean una naturaleza hermosa, palabras horrendas crean naturaleza horrenda. Esa es la raíz del universo".

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miércoles, enero 09, 2008

.... Dios creó el mundo sin kinesiólogos II

Desde mis primeros años como kinesiólogo atestigué la ignorancia del medio de la salud sobre lo que es mi profesión. La identidad del kinesiólogo era confusa y mal entendida por lo que no me agradaban los pedidos que recibía, ya que cuando esperaba que me pidieran una cosa, me solicitaban otra. Deseaba me pidieran voz y voto... y me pedían silencio. Deseaba me pidieran estar .... y me pedían salir. Deseaba me pidieran volar y recortaban mis alas.

Yo atribuía todo esa tragedia de identidad a las practicas de mis pares más antiguos, también confusas, que les habían inhabilitado para educar de manera suficiente a aquellos que me pagaban el sueldo. También estaba enojado con quienes me hacían las peticiones.
En poco tiempo encontré a otros en esa misma realidad a lo largo de estos 20 años participé, junto a los que luego se transformarían en un fabuloso grupo de amigos, en publicaciones, debates, tesis, clases, conversaciones, discusiones, investigaciones y proyectos cuya preocupación y énfasis estuvo puesto principalmente en la identidad y el posicionamiento de la kinesiología y de los kinesiólogos.

Nos encontrábamos en la veintena por cuanto con mucho ímpetu y harta inversión personal organizamos, construímos, inventamos, quebramos espacios, implantamos conversaciones y discurseamos. Nos correspondió estar en un momento político de transición, a nuestro juicio en blanco y negro, despasionado y plano, lento y pesado, mientras enfrentabamos un fenómeno de globalización que apenas alcanzabamos a entender, pero al que nos queríamos subir ya que prometía cumplir nuestros anhelos para con la profesión. Así, por un rato, nos tomamos el mundo de la kinesiología y pese a la resistencia de los generales de turno hicimos lo que se nos vino en gana. A nuestra manera y tal vez solo para nosotros cambiamos los paradigmas de nuestra percepción profesional.

Si bien dejamos hace rato de ser las promesas que muchos anticipaban, aún en la kinesiología chilena se nos sigue mirando como los jovenes de antaño, acusando la pobre capacidad de renovación gremial. Cosa por demás nada nueva ni exclusiva nuestra.
No obstante, conozco a un interesante grupo de colegas que hoy se constituyen en promesas y que en lo técnico profesional, administrativo y/o gremial la llevan. Eso sí, con una gran diferencia.

Hoy, con más de 92 escuelas en todo Chile, (la hipoteca máxima de profesión alguna en la historia de la educación superior en el país) esperaría encontrar una población más y mejor educada en cuanto a lo qué es el kinesiólogo y cual su función. Sin embargo, no es así. No es así ni en la población chilena y no es así al interior de la profesión. Ni aún es así para los docentes a cargo de gran numero de escuelas de kinesiología. Y no va a ser así hasta que abandonemos el lastre de la confusión profesional que cargamos y dejemos de lado el convencimiento de un andar liviano esperando peticiones para la identidad de otro. Y como cuerpo colegiado somos ciegos a ese lastre.

¿Qué cuál es esa confusión? . Ni más ni menos que el rol. ¿Qué no?
  1. Vaya y revise los perfiles propuestos por nuestras escuelas y mire la variedad de narrativas que allí se exponen. Me reservo los juicios.
  2. Hasta el año pasado asistimos a charlas, debates, conferencias, foros y congresos donde el tema del día fue "El rol del kinesiólogo". En esto o aquello, en UCI, en pediatría, en quemados, en atención primaria, etc. ¿Es que en áreas clásicas aún no tenemos definido el rol del kinesiólogo, para que aparezca como el gran tema central de congresos de especialidad cuando a esta altura deberíamos estar en otro nivel de la discusión?
Desde la perspectiva sociológica el rol se define por lo que resuelve y apartir del valor asociado a ello se establece el estatus.

La identidad se construye en el otro. Nada consigo creyendo tener una identidad cuando en el otro no se verifican a partir de los pedidos que me hacen lo que exige que identifique un
equívoco en mi actuar durante estos años esperando pedidos sobre lo que creía que tenían que pedirme. Creanme que no es fácil hacerlo.

Finalmente, esto me lleva a la diferencia que mencionaba existe entre los grupos de kinesiólogos jóvenes y nuestra experiencia grupal: es que ellos no estan haciendo peticiones, estan haciendo ofertas, y muy buenas.
Es hora de imitarles.

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