jueves, septiembre 11, 2014

Cereal Killer, Qu'est-ce que c'est

Con mayor frecuencia recibo pacientes con condiciones dolorosas crónicas y malestares generalizados aparentemente inconexos entre ellos con diagnósticos muy generales  o específicos que no resuelven mucho. Son personas que han consultado a un especialista por cada presa u órgano que les aqueja, hartos de consumir fármacos, que con frecuencia tienen los mismos o peores efectos secundarios, y que ante la escasa respuesta terminan rotulados como psiquátricos o estresados. Y llegan conmigo con altas expectativas.

Así, muchos dolores inespecificos, como dije, aparentemente no relacionados, cefaleas, gastritis, disconfort intestinal, estreñimiento,dolor mandibular, disautonomías, insomnio, termorregulación alterada, incontinencia, resfrios frecuentes, dolor de pies, edema de muñecas y tobillos, erupciones en la piel pueden tener una explicacion mas integral.

En vista a ello es que cada vez dedico más tiempo a evaluar y realizar cambios alimentarios fundamentales como parte de mi labor terapeutica en la recuperación de estas dolencias.

Por eso aquí presento algunas reflexiones y argumentos que pudieran ser de utilidad a usted y su familia.  

Agradezco a la Dra. Ann Michael, DC por su generosa colaboración y permanente preocupación por orientar e informar sobre temas tan relevantes como los cuidados nutricionales y la calidad de vida. Su regalo me motivó a cambiar pautas personales, ser más enfático con mis pacientes y sumar este comentario a sus esfuerzos con el cual espero  colaborar. Ella es representante de Weston A Price Foundation en Chile. 
Invito a visitar estas web e informarse en propiedad.

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viernes, mayo 17, 2013

Empleabilidad y Rentabilidad de la Kinesiología Chilena

Hoy se puede estudiar kinesiología en cerca de 90 sedes de 29 universidades en y dos institutos profesionales. En todo Chile hay algo así como 24.500 estudiantes en sus aulas.
Con excepción de la UBO y la Universidad SEK, que ofrecen régimen vespertino, el régimen de estudio es diurno presencial.
La empleabilidad de los kinesiólogos es la más baja de las profesiones de la salud, condición que se mantiene hasta el quinto año posterior al egreso.
Comparándola con enfermería, cuyas primeras 10 escuelas tienen el 100% de empleabilidad al primer año de egreso y un sueldo de 1.100.000 pesos el quinto año, los kinesiólogos tienen una empleabilidad que promedia el 89% con un sueldo algo superior a los 500 mil pesos el primer año, los 800 mil pesos el tercero y los 950 pesos mil entre el quinto y décimo año.
De las diez profesiones de la salud los kinesiólogos ocupan el noveno puesto en renta durante el primer año y el séptimo lugar al quinto año de profesión. Según estadísticas del último trimestre de 2012, emanadas del Mineduc y del Centro de Estudios Públicos, el primer año de ejercicio de la profesión - con similar ratio de empleabilidad hasta el tercer año -  espera al kinesiólogo con un sueldo similar al de un técnico en administración de empresas,  al de un contador auditor o al de un cientista político. Hasta el segundo año puede optar a un sueldo que se equipara al que recibe un técnico en enfermería, un nutricionista, un filósofo, un técnico en mecánica industrial o un técnico en química industrial.
Sin embargo, el nicho de sueldo progresa a lo largo de los años, distanciándose de los anteriores y llegando a compartir la realidad laboral con el médico veterinario, el ingeniero en acuicultura, el licenciado en química, el sociólogo, el antropólogo, el publicista y el psicólogo.  
La rentabilidad de la kinesiología es catalogada como media. Esto significa que la cantidad de tiempo que le tomará al egresado para recuperar la inversión será entre 3 a 5 años.
El kinesioólogo en Chile puede esperar un sueldo de 8 millones el primer año y de 11 millones para el quinto año de profesión. Esto le permitirá amortizar los cerca de 16 millones de pesos invertidos ( sin intereses) solo en el pregrado durante los 6,5 años que realmente dura la carrera para el promedio de los egresados. Es decir, que según el reajuste proyectado de su sueldo podrá acumular en su vida laboral cerca de 60 millones de pesos.
Sin embargo, la situación puede ser más compleja ya que según el mismo análisis del CEP para el 39% de todos los titulados de la educación superior en Chile la carrera que estudió no será rentable, es decir, que si hubiesen trabajado recién salidos de cuarto medio tendrían mayores ingresos que si hubiesen estudiado, amén de no tener una mochila de deuda por ese concepto.  
Según esto, de los 1400 kinesiólogos que en promedio se deberían titular este año, 546 se dedicarán a otras actividades, cifra que haciendo ciencia ficción equivale a que 18 generaciones completas de kinesiólogos egresados de las cuatro escuelas que impartían la profesión en el país entre los años 1985 y 1989 ( cuando yo estudié)  hubiesen desistido de ejercer la profesión y dedicarse a otra cosa.
Los kinesiólogos poseen una carrera universitaria con honores académicos, docencia e investigación pero con sueldos que son homologables al nivel técnico hasta el quinto año de ejercicio profesional, que es cuando la profesión podría comenzar a ser rentable y permite pensar en invertir en el postgrado. 

Y esa es otra historia.

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domingo, abril 07, 2013

Enchulame la Técnica

Durante los ultimos cuatro años los kinesiólogos hemos perdido espacios de  poder y decisión. Una vez más nos encontramos poco fortalecidos en la conversación política enfrentando una competencia laboral extrema y una identidad profesional que aunque se mantiene en un mismo punto de equilibrio es insuficiente.

Como encarnando nuestros propios paradigmas los kinesiologos nos contentamos con ser funcionales y subyace en el estado de ánimo que basta con el afán de trascender profesionalmente a través de la técnica para triunfar.

Huelga nuevamente hacerse las mismas majaderas preguntas de siempre. ¿Estamos donde queremos estar? ¿Nos encontramos posicionados en nuestros espacios de trabajo? ¿tenemos lo que nos hace falta? ¿es suficiente con la técnica kinésica?.

A la distancia y sin mucha profundidad en mi apreciación percibo que conversamos las mismas quejas gremiales, profesionales y disciplinarias de hace 15 años atrás. Tal vez matizadas, menos urgentes pero igualmente dolorosas y punzantes.

Definitivamente estamos mejor posicionados en muchos más espacios y mejor que lo que estábamos antes. Un ejemplo es el selecto grupo de kinesiólogos de intensivos. Ellos han generado autoridad profesional en sus espacios de trabajo, todavía más basada en la eminencia que en la evidencia,  implicando un gran avance para la profesión y la especialización. Afortunadamente han dejado de rotular sus congresos con temas tales como “ el rol del kinesiólogo en…” lo cual a cincuenta y algo de años de desarrollo profesional es un alivio.

En el ambiente privado aún nos pegan en las manos. Aún somos invisibles. Aún estamos a prueba. Me llama profundamente la atención que cuando hay un buen kinesiólogo en turno, médicos y enfermeras se sorprenden gratamente. Aún no existimos en los análisis estadísticos serios, nuestras acciones no son catalogadas como economicamente relevantes y salvo en experiencias exitosas donde la labor de los kinesiólogos ha dejado en claro que la kinesiología y la rehabilitación física la lleva, en muchos espacios no existe tal convencimiento.  Otro ejemplo es MEDS. Instaló una marca, con glamour y buenos resultados clínicos y económicos.
¿Que hicieron estos grupos, entre otros, para llegar donde están y por qué han trascendido de esa manera.?

La respuesta es simple. A mi juicio son dos las variables que permitieron esta realidad: 1) centrarse más en la práctica profesional que en la técnica y 2) disponer de habilidades blandas aportando un discurso paradigmático sólido. En resumen, autoridad profesional asociada a destrezas para demostrarla.

Hace tiempo que no es suficiente solo con la técnica. Las enfermeras lo entendieron muy bien. Y aunque, con muchos más magisteres y doctores en la filas de la kinesiología, que entiendo han discutido al respecto, se sigue en la ruta de la oferta de pregrado y post titulo basado en la técnica.

Todavía no hay una ruta consensuada hacia el desarrollo profesional con un diseño nacional.  Poco le costó a la universidades privadas ingresar al corazón del sistema e instalar su sistema operativo, en especial en el medio gremial que tercerizó la oferta de perfeccionamiento perdiendo influencia y parte importante de un discurso fundamental de la kinesiología. A semejanza de los cultivos transgénicos sobre los nacionales, la sociedad de desarrollo profesional fue reemplazada por la sociedad anónima profesional.

Algunas escuelas se enorgullecen por sacar al mercado kinesiólogos - empresarios neurotizados por realizar ese buen negocio que les asegure la mensualidad que la profesión hoy dificilmente les va a poder entregar.

Apoyo la innovación y el emprendimiento pero interpretar que tal capacidad es el eje del "ser profesional" desmotiva y entristece. Particularmente, al conocer egresados con un sello distintivo que se encuentra desprovisto de vocación, solidaridad, servicio público,  asistencialismo o visión salubrista.
La técnica desprovista de alma conduce al desarrollo técnico, no profesional. Y no es que crea que toda la oferta de perfeccionamiento en kinesiología no se sustenta o debiera ser profunda, solo planteo que la desrregulación del mercado y el individualismo de sus proponentes hoy en día carece de un eje común.

El desarrollo profesional pasó a depender de la economía y no de la academia.
Mientras sigamos bobos con la técnica y no abordemos la práctica de manera global como eje de la formación profesional seguiremos de segundo contacto dependiendo de la buena o mala precepción que tengan nuestros derivadores para validarnos.

Respecto de las competencias blandas, si bien existe cabal comprensión y consenso sobre su importancia para el éxito profesional aún persiste una tradición de recelo y de falta de convicción que impide su inclusión fortalecida en las mallas curriculares. Algunas escuelas incluso van en sentido contrario.  
Habrá que esperar  que nuestros colegas las adquieran con los buenos amigos, con algún “insigth” que las valide en su vida personal o a través de una formación de post titulo fuera del mundo de la salud donde si son mejor cotizadas.

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sábado, mayo 12, 2012

La Enfermera

Probablemente no exista en el mundo laboral otro grupo profesional que se le parezca.
Si existe el juicio de que los profesionales “no médicos” tienen complejos de inferioridad profesional y andan por ahí llorándole reivindicaciones a los padrinos mágicos, las enfermeras definitivamente no entran en esa categoría.
Esta categoría profesional (porque no es un espacio sino una categoría), tan complejo como resguardado, es el de las enfermeras que por búsqueda de nichos laborales y expandir su campo laboral no se quedan atrás y han destacado en ello.

En un Brainstorm elaborado por ellas mismas existe una definición muy clara:

Mujeres, dedicación, algo “cuadradas”. Antes de ser yo una de ellas , eran el gremio de las chicas fáciles y fogosas. Ahora que pertenezco a ellas sí puede ser, pero nunca tanto!. Ordenadas, celosas de su rol, insistentes en registrar las prestaciones. Trabajadoras, estructuradas, trabajólicas. Sexy, mandona, organizadas. Abnegadas, cuidadora de enfermos. Rígidas , perfeccionistas ,metódicas , ordenadas. Mujeres eficientes y atentas, encargadas del cuidado y compañía de los pacientes hospitalizados. Ordenadas, femeninas, obsesivas, complicadas. Mujeres vestidas de blanco con huinchas azules delgadas, buenas para dar ordenes y exigir a los demás, ordenadas. Trabajadoras, suficientes, pedantes. Durante mucho tiempo fue la enfermera gorda, grande con cara de bruja con la jeringa en la mano, pero en los tiempos actuales estas características estereotípicas gracias a la publicidad se han ido modificando por la típica enfermera vestidito corto, más sensual y atractiva. Según mi punto de vista las características estereotípicas mas importantes es que son consideradas mandonas, obsesivas  y que manejan todas las situaciones como una dueña de casa. Gritonas, dueña de casa. Pesadas, autoexigentes, solicitadas.


En su sensibilidad histórica  el estereotipo de la enfermera evoluciona desde el mito de Florence Nightingale quien a partir de conflictos bélicos pasando por la monjas de la primera guerra mundial y la gruesa nurse germana que más que cuidadora se revelaba como salida de un ring de lucha libre, fueron formadas para ser los ángeles guardianes. Debían estar bien presentadas para brindar un momento de amorosa presencia a quienes sufrían. Se enamoraban de los soldados y/o de los médicos en la guerra y viceversa. 

Durante su formación les enseñaban que debían escoger entre la argolla o la toca por tanto las que continuaban en pie, aquellas que no eran monjas, morían siendo enfermeras. Esto no es una profesión sino un apostolado. 

Para algunas abuelas de la profesión, las enfermeras debían buscar como objetivo casarse con médicos y las estudiantes, idealmente con aquel que estuviera haciendo su beca. Si  eso no era posible y las hormonas se adelantaban y el sujeto aún estudiaba, debía al menos ser estudiante de tercer año de medicina. Por un asunto de egreso, cuando ella egresara y se casaran el debía estar recibido y ojala iniciando su beca. Buena educación.

Para estas mismas veteranas la presencia de un hombre en la profesión no solo era considerado como algo extraño sino inapropiado. En su realidad las relaciones afectivas entre pares no debía exisitir, incluso podía ser catalogado un incesto profesional. Señorita, no se case con uno de su misma profesión. Supérese. Vale para todas.

En el Chile del siglo XX la enfermería era vista como “la profesión” para la mujer antes del matrimonio. En especial, como la profesión de las “señoritas bien”, las de clase alta acomodada y educada que podían estudiar y tenían pocas opciones y la mejor socialmente aceptada era enfermería. La medicina estaba reservada para los varones.

Quienes podían estudiar enfermería lo hacían en régimen de internado (de allí proviene el nombre del actual periodo de pasantías clínicas que estudian las carreras de la salud). Les revisaban hasta los calzones, si estaban bien puestos, si usaban las medias correctas, el largo correcto, el almidonado correcto, etc. La obsesión por la pulcritud y el decoro.  La decencia ante todo.

Hoy son las “jefas”. Y con frecuencia hasta los pacientes las tratan de tales. En especial los crónicos que ya conocen su mundo por dentro. Están los médicos y las jefas.

Entre ellas existen distinciones. Una enfermera pediátrica no tiene ninguna relación con otra de intensivo adulto. Si bien en general son muy competitivas hay espacios que son invivibles.  Sin duda las más difíciles son aquellas que laboran en intensivos cardiológicos adulto o UPCs.

En el ambiente clínico le pueden facilitar la vida y conducirle al paraíso en la tierra o llevarle directamente al extremo opuesto y abandonarle allí según sepa usted entender con quien está tratando. En el ambiente administrativo son tan feroces como eficientes. Los becados de medicina  a veces no saben esto y sufren las consecuencias. Los médicos novatos también. Es tanto el fanatismo que para algunas (os) esto es una raza.

Paradigma : Gestión del Cuidado. “Si existe Dios, están a su derecha”
Las enfermeras con  la gestión del cuidado dictado en el articulo 113 del código sanitario se reinventaron ( 16 diciembre 1997). Esto fue gestionado a fines de los noventa y recién a mediados de la primera década del siglo XXI vinieron a entenderlo. Los médicos pararon las antenas y se espantaron con la movida e interpusieron recursos por  ejercicio ilegal de la profesión de médico.

Hoy en día la enfermera está en la arena del superbowl de la salud y se encuentra jugando en primera división. Destacable y meritorio.

En mi reflexión privada estimo que la salud en su contexto general depende de como la enfermera se encuentra realizando su labor. La realidad nacional es un ejemplo. Por ello debe existir una reflexión muy profunda de sus prácticas. Chile depende de ello.

Un saludo en su aniversario 100.

sábado, julio 02, 2011

Manipulando la Evolución Natural

Este es un artículo escrito el año 2000 para el Colegio de Kinesiólogos de Chile.
Desde entonces poco ha cambiado a favor de nuestra salud y cultivos nativos. Solo ha evolucionado transgénicamente. Se puso de moda el tema con la decisión del nuestros honorables congresistas ( votados por nosotros) de vender las semillas y el patrimonio natural de nuestra geografía.

Una alerta: ojo con lo que comes porque en eso te convertirás.








Maíz con genes de escorpión, Papas con genes de lenguado, Lechugas con genes de tabaco.....

Se conocen como transgénicos a los organismos resultantes de la manipulación de genes en la cual se introduce y transfiere material genético de organismos vivos (microorganismos, plantas, animales) a otros organismos totalmente distintos. Es decir, se crean seres vivos que no han recorrido el camino de la evolución natural. La tecnología desarrollada se ha llevado a cabo principalmente en la industria farmacéutica y en la agroindustria con la pretensión de controlar y satisfacer las crecientes necesidades básicas del ser humano. En lo formal constituye un gran negocio en el cual se aumentan las ganancias y amplían los mercados a través de todo el planeta.

En la actualidad existe una amplia discusión acerca de los graves riesgos para la salud humana y los ecosistemas que la reviste la liberación de transgénicos al medio ambiente, los cuales deben ser estudiados responsablemente.

"El mensaje que se les trasmite a los campesinos es que un tomate con genes de pez ártico resiste mejor el frío, al igual que el maíz con genes de escorpión necesita menos agua o que un pollo genéticamente manipulado crece más rápido y da más carne que el pollo normal"

Los cultivos transgénicos y su liberación comercial fueron restringidos inicialmente a cinco productos : la papa, colza, algodón, maíz y soya. Para la mayoría de ellos la manipulación genética ha estado orientada en aumentar la resistencia a los herbicidas, a los insectos y a las sequías.


Chile: segundo productor de transgénicos

La norma actual exige que debe existir una distancia mínima de cuatro kilómetros entre campos con cultivos transgénicos de cultivos "sanos". Esto lo cumple sólo el 1% de los terrenos cultivados con transgénicos. La posibilidad de contaminación biológica de especies nativas, malezas y hortalizas por efecto del polen transportado por abejas o por el viento atenta contra la biodiversidad y genera una pérdida irreparable de los recursos fitogenéticos.


En Chile, desde 1992 se ha permitido la internación y cultivo de transgénicos, llegando a 28.541 Hás. de siembras durante 1998 sin condiciones de bioseguridad ni legislación adecuadas. Se ha permitido la siembra del tomate ( Chile Seeds) y canola transgénica en la Región Metropolitana.

Nuestro país se ha convertido en el segundo país latinoamericano más importante, después de la Argentina, en el cultivo de semillas transgénicas de papas, tomates, maíz, canola, soya y melón.

Algunas de las empresas que han introducido y cultivan transgénicos en el país son : Chile Seeds, Plant Genetic System, Semillas Pioneer Chile Ltda, Massay Agriculture Service Ltda, Novartis, Manzur Agriculture, Semameris Green Seed y Pinto y Gajardo.


¿Cree usted que es sano comer maíz tipo escorpión?

Lo impredecible de los efectos que para el organismo humano pudiesen significar, a niveles fisiológicos y bioquímicos, hace riesgosa la ingesta de alimentos transgénicos. Algunas siembras transgénicas incluyen resistencia al tizón, alto contenido en ácido oleico y alto contenido de etileno. Los vectores introducidos pueden aumentar la resistencia a los antibióticos. Muchos de ellos derivan de virus o plásmidos causantes de enfermedades graves, los cuales son parásitos genéticos capaces de modificar el genoma de la célula huésped y que han sido diseñados para romper barreras de especies, con las implicancias que ello conlleva.

Se estima que hay que esperar un plazo mínimo de cinco años para comenzar a evaluar los efectos que tiene el consumo de alimentos transgénicos sobre la salud humana. Algunos de los efectos que se han identificado son el riesgo a desarrollar cáncer, respuesta resistente a los antibióticos y el desarrollo de alergias o su agravamiento en caso de existir.


Chile no apoya protocolo de Bioseguridad.

En todo el orbe la legislación aún es deficiente. En nuestro país existen resoluciones del SAG que establecen como riesgoso para la agricultura la internación de vegetales transgénicos y se autoriza la entrada de semillas

genéticamente manipuladas sólo para su posterior exportación.

A pesar de que la constitución política de Chile garantiza la salud de todos los chilenos, la política actual se opone al etiquetado de productos transgénicos.

Además, el llamado grupo de Miami, conformado por Estados Unidos y otros cinco grandes exportadores de grano (Argentina, Australia, Canadá, Chile y Uruguay) bloquearon en Cartagena la propuesta del protocolo de bioseguridad que pretendía forzar a los países productores de semillas y alimentos transgénicos a obtener un permiso previo por parte del país importador. La administración estadounidense quiere evitar un posible acuerdo basado en consideraciones de biodiversidad o seguridad biológica que imponga barreras comerciales. El pasado 24 de Enero de 2000 en Montreal se reunieron 138 países con la intención de negociar sobre seguridad biológica pero es seguro que los aliados de Estados Unidos, entre ellos Chile se han encargado de rechazar cualquier medida que tienda alguna regulación sobre el tema. Las empresas involucradas han presionado fuertemente respecto de las regulaciones en torno a la bioseguridad con la finalidad de ampliar el mercado apoyados siempre por el gobierno de los Estados Unidos que estimula el desarrollo de esta tecnología e impone su legislación a países del tercer mundo.

Dada la relevancia y los impredecibles riesgos para la sociedad chilena y el medio ambiente, grupos involucrados en el tema demandan un protocolo de bioseguridad y protección civil ante los transgénicos.

Varios países a lo largo del mundo han llevado a cabo campañas en contra del uso de transgénicos. Brasil prohibió la plantación comercial de soya transgénica por un año; en la India se prohibió todo ensayo con cultivos transgénicos; Japón exige etiquetar todos sus productos transgénicos; Correufor en Francia no expende productos con transgénicos en sus supermercados y Nestlé anunció que no utilizará cultivos transgénicos en sus alimentos en Europa. En Chile todos sus productos son transgénicos


Sólo a nosotros como consumidores y ciudadanos corresponde apoyar o rechazar alimentarnos con productos dudosos que tienen detrás un objetivo exclusivamente orientado al mercado y a obtener grandes ganancias. Existen agrupaciones que se encuentran interesadas en su opinión, acción y compromiso. Algunas de ellas son Acción Ecológica, GreenPeace y red por un Chile libre de Transgénicos.

En este sitio encontrarás un listado elaborado el 2006 por Greenpeace sobre productos transgénicos, a base de soya y maíz modificado genéticamente, que actualmente se encuentran en venta en los supermercados de Chile.


Te recomiendo observar muy bien antes de comer sus palomitas de maíz escorpion en tu cine favorito pues corres el riesgo de ser aguijoneado.

Fuentes:

  • La amenaza de los alimentos transgénicos para e mundo; Elízabeth Bravo ( acción ecológica), World Watch, 1999
  • Biotecnología y Bioseguridad: “La situación de los transgénicos en Chile”; María Isabel Manzur, World Watch , 1999
  • Diario el País, martes 25 de Enero de 2000, Madrid, España
  • Instituro de Ecología Política, Maiz tipo Escorpión. Transgénicos: están manipulando tus alimentos peligrosamente.
  • Observatorio de la Economía Latinoamericana, número 38 "Cultivos transgénicos en Chile"Ríos Núñez, Sandra (2004)
  • Listado de alimentos transgénicos

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miércoles, junio 08, 2011

EL Retail de la Salud

“Señor, vaya a su casa, desnúdese y expóngase al frío. Que le dé fiebre alta, tos incontrolable y cuando tenga falta de aire venga a verme, porque yo de resfríos no tengo mucha idea pero para las neumonias soy un balazo”.

En enero de este año la Televisión Española emitió el documental “Comprar, tirar ,comprar” que trata la temática de la cultura de lo desechable y obsoleto. Desarrolla el concepto de “obsolescencia programada” como el motor de la economía graficando la habilidad del sistema de marketing mundial para instalar el circuito integrado del consumo dirigido. Impacta el maquiavelismo gestado en los albores de la industrialización para encandilar con necesidades crecientes que seducen a comprar la última versión de lo que sea.

La atracción está en el estatus, la pertenencia grupal, es ganarle al vecino, sentirse feliz o pavonearse con el estándar económico. Da lo mismo.

Por ello en casa disponemos de impresoras programadas para fallar sobre las diez mil copias, baterías fabricadas para durar 18 meses, teléfonos móviles, ipods, Ipads, Iphones con su reloj de vida predefinido, regadoras, ventiladores, calefactores, taladros y reproductores multiuso que cuentan con esa piececita plástica que se romperá indefectiblemente al finalizar el verano. El ícono del programa es la indispensable ampolleta diseñada primitivamente con una vida útil mucho mayor que las mil horas actuales.

En fin, habituados al modelo de negocios propio de un planeta inservible.

En el mismo hilo conductor hace unos días investigaba sobre como se mueve el mercado de la medicina en el marco de esta economía obsolescente. Las noticias llegaban sincrónicamente.

En salud aplican prácticas conceptualmente más básicas y a la vez más complejas. Un paradigma no equivalente al modelo de obsolescencia pero que opera en el mismo sentido, es igual de útil y que apela al sentido de preservación de la vida como un valor siempre presente.

Es algo que se ve con bastante complacencia en muchos sistemas de tratamiento convencionales y alternativos, alópatas e integrativos, psicoanalíticos, médicos - quirúrgicos y quiroprácticos donde la mejor obsolescencia es generar la dependencia en el producto. Una lógica contraria que se basa en estimar que “ el sujeto sano es un enfermo que no sabe que lo está” y cualquier intento de abandono forma parte del problema que hay que resolver. Donde la enfermedad es una anomalía que debe ser combatida, siempre está presente acechando y el experto está esperando por ti. Te puede ocurrir, a tu ser querido en cualquier momento y lugar. El ser humano como bomba de tiempo.

El sentimiento que explota este modelo es el miedo y la goma que pega todo es la confianza en la ciencia como la gran verdad de la civilización. Ahí lo complejo. Al menos ese es el argumento mas escuchado a la hora de conseguir financiamiento para lo que sea en la salud pública. El miedo al contagio, a la muerte, a la secuela, a la soledad, a la demencia, a la desnutrición, a la tontera. En una cultura que le teme a la muerte y menos la entiende como algo natural esta receta es el mejor remedio.

Cuando en un sistema de salud no hay prevención en serio es imposible no pensar en un algo parecido al modelo de obsolescencia mencionado. La cultura preventiva no existe más allá de los discursos de buena familia.

Por una parte tenemos un ministerio que se encuentra administrando la enfermedad y no la salud y por otra un oligopolio de farmacéuticas que levanta un edificio cada dos cuadras y entiende la prevención y la curación de las enfermedades como el peor negocio.

Vaya paradoja la de aquel comercial de una red de farmacias con nombre de paseo santiaguino que llama a sus clientes a “Cuídarse”. Andá! Todos somos giles. Pero que mal negocio. Como si las eléctricas llamaran a la ecología y consumir menos. Lo hacen y les creemos.

Similar a lo que ocurre con los combustibles fósiles las grandes farmacéuticas no están investigando para curar las enfermedades sino para mantener enfermos crónicos estables que consuman sus medicamentos hasta la muerte. En un año de investigación bien orientada se lograrían lo que hoy podrían ser considerados milagros. Y la tecnología existe y las mentes también. Mientras los estados no inviertan en investigación y el desarrollo se encuentre a cargo de la empresa privada seguiremos con esta obsolescencia de la salud. El acceso a vacunas de buena calidad es es el mayor lamentable ejemplo de la inequidad que contempla seres humanos descartables debido a su bajo ingreso per capita.

El negocio de la salud es multimillonario. Las reformas del rubro son sinónimo de privatización. A nivel local Farmacias, Isapres, Clínicas y Centros clínicos se benefician. Los hospitales autogestionados también quieren participar. Desde que la salud pasó a depender del mercado y la tónica se orienta en privatizar la oferta estatal la prevención no es buen negocio. La ley corta de Isapres es un buen ejemplo. La mayoría de los profesionales de la salud, miles en este momento en cada profesión producto de la desregulación de la educación superior, se encuentran sometidos al mercado, pasando a jugar el rol de vendedores que dan la cara y reciben los costos en este retail de la salud.


Hace unos meses dos diputados solicitaron un SERNAC de la salud para que se regulasen las ofertas de este retail de la salud. Un retail donde por ejemplo un comprimido de paracetamol elevaba su costo en 14 veces entre los precios de la CENABAST y los de una clínica privada. La medicina protectiva que vivimos hace algún tiempo es otro ejemplo de esta tendencia. Se solicitan infinidad de exámenes y pruebas para “estar seguros”, para evitar las demandas y, paradoja, no subir los costos por efectos de los seguros de salud. Es cosa de tiempo para que nos sorprendan con algún estreno mediático que los ponga en carpeta como “algo muy necesario”.

Es una realidad compartida.

“Ante nuestra realidad de pobreza, hacinamiento, poblaciones deprimidas, bajos salarios, desocupación seguiremos respondiendo con tecnología de punta cara e inaccesible para la mayoría de los argentinos, o saldremos de esta obsolescencia social y poniendo el objetivo en el bien común realizaremos una medicina “más artesanal”, menos mediática, pero más eficaz, en el cuidado de que mucho menos de dieciséis de cada mil niños nacidos mueran antes del año; muchos menos de los más de dos millones de argentinos que hoy lo padecen contraigan la enfermedad de Chagas, o mueran o se inhabiliten tempranamente por enfermedades cardio o cerebrovasculares”.[1]

[1] Dr. Rubén Torres, superintendente de servicios de salud argentino http://www.revistamedicos.com.ar/numero22/pagina10.htm

Es de esperar que esta escalada deshumanizada no nos afecte demasiado y tengamos como sociedad la capacidad de comprender que las certezas que nos han sostenido por mucho tiempo se han diluido en la plaza del mercado global.

De seguir en la senda no será difícil encontrar un traumatólogo programándole un par de pernos inestables en el clavo endomedular a fin de agendar una reoperación, digamos, en seis meses más. Que su protesista dental instale esa corona para que falle al cabo de unas miles de mordidas, o imaginar una terapia en goteo para que las sesiones se prolonguen en el tiempo y dejen alguna ganancial secuelita y un paciente eterno, ojala agradecido.

La salud está loca… y obsolescente



lunes, abril 25, 2011

Superbowl I

De acuerdo con lo estipulado en el Decreto Nº 1082 del 22 de Octubre de 1958 la plataforma conceptual de la kinesiología chilena se basa en un modelo de gestión clínica enquistado en el modelo biomédico. A partir de allí la práctica ha sido diseñada bajo un enfoque exclusivamente curativo que subraya la prescripción de técnicas, define límites arbitrarios de atención por episodio de enfermedad, restringe el acceso y lo supedita a la agenda económica más que a necesidades reales de las personas. Salvo lo último, que es inhumanamente vigente, luego de siete décadas de existencia como profesión,- y aún con reformas curriculares mediante -, se sigue enseñando la kinesiología para practicarla según fue definida hace medio siglo.

El arquetipo biomédico abrazado por la kinesiología ha obligado a una práctica clínica basada en maniobras, aplicaciones y procedimientos. Un paradigma que se fundamenta en la protocolización de acciones según patología definida por terceros y poco en la autoridad profesional propia del kinesiólogo. Esto ha significado que la definición del accionar del kinesiólogo se base de manera casi exclusiva en la ejecución de procedimientos arriesgando ser identificados como meros ejecutores de procedimientos y técnicas.

Durante los últimos quince años los kinesiólogos chilenos apostaron el desarrollo en la propuesta académica. Un logro espectacular que con más diplomados, maestrías y doctorados logrados en el país y el extranjero abrieron las puertas a un futuro de posibilidades y diferenciación que sin duda potencia a la profesión. Sin embargo, mucho de ese esfuerzo fue puesto en la especialización y el entrenamiento casi exclusivo de técnicas y conocimientos especiales que fallan en apuntar en el sentido requerido y en otorgar la congruencia para avanzar hacia mejores prácticas profesionales. Al menos es lo que se verifica en el día a día de colegas jóvenes que cargan arrogantes resignaciones. Se aprende un protocolo de tratamiento pero poco acerca de como ofrecerlo, instalarlo, administrarlo y consolidarlo en el medio. La técnica la lleva y desafortunadamente el kinesiólogo desea trascender profesionalmente a través de ella. Esto ha determinado que para otros grupos profesionales la kinesiología siga siendo una profesión basada en la eminencia y no en la evidencia.

De este modo ascendemos, pero por un angosto camino de montaña de doble sentido.

La tendencia educativa de pre y post grado confía en un modelo de educación para la competencia e instala subliminalmente aquellas derivadas de decretos y legislaciones que definen pobremente a la profesión, dictados en la segunda postguerra y que, entre otros, apostaría son desconocidos por el grueso de los diseñadores curriculares en kinesiología. Revisando las variadas innovaciones curriculares pareciera que explícitamente se desea omitir o sacrificar aquellas competencias verdaderamente relevantes para elevar las prácticas profesionales bajo el irrefutable argumento de que no hay tiempo disponible para ellas en las apretadas mallas de estudio.

El cuerpo de conocimientos de la kinesiología, entendida como profesión, se relaciona con atributos conceptuales, prácticos y de identidad colectiva. Estructurada en torno al modelo biomédico tales atributos fueron inicialmente discernidos como un arreglo de la medicina derivado de la urgencia por satisfacer necesidades técnicas relacionadas con la recuperación de las personas, que de paso tomó sus paradigmas, se identificó con una ciencia aplicada y derivó en una artesanía tecnológica.

A fines del siglo diecinueve nuestros tatarabuelos gremiales (tatarabuelas para ser más preciso) hipotecaron la autonomía profesional por el reconocimiento y la honorabilidad que les ofrecía ingresar al mundo del cuidado de la salud organizado. Por supuesto que a cambio de la dependencia de la medicina. [1],[2] En su momento eso fue una buena oferta y la tomaron.

Con el paso del tiempo los intereses cambiaron y salir del estado de patronaje exigió gestiones inteligentes que demostraran la mayoría de edad. Algunos países lo consiguieron iniciando los noventa.

Australia, EEUU y Canadá entre otros que hoy se constituyen como modelos y referentes para un buen contingente de kinesiólogos chilenos demostraron que mejorar las competencias en procesos más allá de las técnicas fue una buena estrategia para alcanzar la autonomía profesional. Esto es, el entrenamiento práctico, brindar confianza y seguridad, una orientación hacia la comunidad, el desarrollo de destrezas personales transferibles, trabajo en equipo, habilidades comunicacionales, la identificación y solución de problemas atingentes a la profesión.

A sesenta y cuatro años de su nacimiento, el presente de la kinesiología chilena nos obliga a plantear una revolución que exorcice el fantasma de la imposibilidad de lograr lo que otros ya alcanzaron: la autonomía profesional. Una insurrección que procure acceder a más poder político y social, conceda mayor capacidad de intervención, alimente con nutritivos argumentos para articular una voz autorizada ante los abusos del sistema, acampe la dignidad profesional, libere complejos profesionales heredados, ayude a influir en la sociedad, a ser más sólidos y creíbles entre las profesiones de la salud y a tener más volumen de decisión.

En 2003 por normativa FONASA dejamos de ser prescritos para ser indicados. Otro logro de proporciones en esta revolución. Entiendo que pocos colegas tienen clara idea de esta distinción y menos la practican. Algunos se quejan de la falta de libertad que otorga el modelo de práctica y desean que por defecto se les otorgue la potestad de la autonomía profesional que entiendo es un anhelo instalado en el alma de todo kinesióloga/o que es autoridad en su área de especialidad. Lo apoyo pero el horno no está para bollos aún.

En conjunto con las otras profesiones “no médicas”, los kinesiólogos hemos trabajado por superar la tradición jerárquica médica de ser el “jamón con queso” del sándwich profesional de la salud. O en términos menos coloquiales, de sostener un inquebrantable, a veces brioso y a veces timorato, estado de superación para dejar atrás la condición existencial de profesional de rango medio subordinado. Estado del ser sutilmente incubado en las aulas universitarias cuando nuestros formadores con vasta experiencia en subordinación,complejo de inferioridad y obediencia nos la traspasaron por osmosis.

¿Como un esclavo le enseña a otro a ser libre? Se necesita algo para que un obediente eduque a su hijo con sentido de libertad. En la universidad es cuando se forja el espíritu profesional, se diseña la matriz interna donde se instalan los ideales para el futuro. Difícilmente un director de escuela o un profesor podrá traspasar anhelos de autonomía profesional si se encuentra bajo la hipnosis del discurso del “no médico”.

Debemos construir un “SI KINESIOLOGO” y desterrar el “kinesiólogo nomás” de nuestras mentes. Sin embargo, primero hemos debido entender nuestra condición de “aguachamiento[4] mental”.

Hasta hace unas pocas semanas atrás creía que las generaciones nuevas se encontraban más avanzadas en este “insight” y mucho más distantes de mis resignaciones de viejo. No era así. Así mismo, por mucho tiempo pensé que la falta de conocimiento acerca del marco conceptual de la kinesiología era la pieza clave en este puzzle, sin embargo, hoy entiendo que además se trata de cual es el estado de ánimo que tienen nuestros formadores y egresados. Me parece que allí debemos intervenir.

Esta es una profesión que se denomina de cinco maneras diferentes según el país que se visite. Es una profesión de predominio femenino que ha crecido y pasado de la atención terciaria a la primaria y que desafortunadamente hoy en Chile se reconoce como una de las profesiones con más baja rentabilidad dado que recupera la inversión del pregrado en el plazo de 15 a 20 años. Cuando en países desarrollados la mayor parte de los kinesiólogos trabajan en el sistema público, en Chile aunque la movilidad y aumento de plazas de trabajo estable ha aumentado la mayoría debe desenvolverse en el área privada. Además, con un incremento de 140% de la matrícula universitaria en los últimos cinco años es imposible pensar en que la oferta sea absorbida por la salud pública.

Podría parecer sencillo profetizar nuestro destino con solo mirar lo que ocurrió en nuestro referentes del norte pero dos variables se imponen que impiden el análisis así de lineal. 1) Haber sido los primogénitos del experimento Friedmaniano de economía neoliberal y 2) El “Chilean Way” que pesa harto a la hora de realizar pronósticos. Es interesante mirar a Argentina y Brasil en sus desarrollos actuales lo que nos puede dar un atisbo de lo que podría ocurrirnos en el mediano plazo.


Con mucho más circuito integrado de ese software de patronaje profesional a cuestas las enfermeras entendieron que debían salir del limbo de la técnica y definirse desde las prácticas y a través del invento de la gestión del cuidado lo hicieron de maravillas. Tuvieron argumentos para posicionarse y competir en el superbowl de la salud. Lo hicieron porque descubrieron cual era su mejor evidencia para competir, posicionarse y dar el golpe a la cátedra en términos de autoridad profesional. Descubrieron la gestión del cuidado como su tema privado y exclusivo y aunque su aplicabilidad actual es tema de discusión no deja de tener un tremendo valor como antecedente de voluntad en el cambio de los paradigmas en las prácticas y relaciones interprofesionales de la salud chilena.

Interesante porque pudieron salir de la técnica y definirse desde las prácticas. Liberaron su mente de la matrix y sus resignaciones. Al menos en el intento gremial han sido consistentes.

Entonces, en el superbowl de la salud se encuentran las enfermeras disputándose el premio principal de la gestión con los médicos. Les miran desafiantes directamente a los ojos ofreciendo la mano para el juego de vencidas. Las matronas en primera fila expectantes elucubrando sobre como quedarán luego de esta experiencia. Y los kinesiólogos, bueno… arriba… , en la galería, echando la talla sin percatarse de lo que ocurre allá abajo.

A otros dejo los secretos de estado, las lisonjas gremiales y lo políticamente correcto que ensalce los meritos y logros de una profesión aún preadolescente que necesita mucho amor para dirigirse hacia donde los visionarios de la kinesiología chilena podrían voltear la cabeza apelando por provocar un cambio y ver más allá de lo aparente y obvio. La visión declarada por el Colegio de Kinesiólogos de Chile requiere lentes ópticos que se ajusten al foco y realidad de aquí a quince o veinte años más en la sociedad chilena y latinoamericana. Veremos. ¿?.



[1] “En Europa, especialmente en el Reino Unido, el año 1894 se creó una organización profesional de Kinesiología con el auspicio y potestad de grupos médicos organizados. Automáticamente se le relacionó e integró al modelo de cuidado de salud – modelo médico. El trato se cerró de la siguiente manera: ”Nosotros los médicos, permitimos e incluso destacamos a todos ustedes, los Kinesiólogos, a efectuar la práctica profesional con tal que justifiquen lo que hacen en nuestros términos”. A partir de entonces la Kinesiología vio privada muchas de sus posibilidades para definir su propia base de conocimientos conduciéndola a moldear su práctica para satisfacer básicamente las necesidades de la profesión médica. Para los ingleses, los fundadores de la primera Sociedad Pública de Kinesiología negociaron la autonomía profesional por la respetabilidad ofrecida por los médicos. Este control era menos evidente cuando recién se creó la sociedad, pero creció cuando la Kinesiología se hizo más organizada, más influyente y más exitosa. Esta disciplina se unió con éxito a la medicina desde la creación de su organización profesional hasta nuestros días. Esto ha significado aceptar el dominio médico, no sólo en la práctica sino también en la teoría; por lo tanto la Kinesiología se ha visto firmemente imbuida en el modelo médico.-El deseo de cambiar ésta situación es evidente, sobre todo por los crecientes reclamos acerca de que la práctica en Kinesiología se basa en algo más que el modelo médico”. Roberts P, Thoretical Models Of Phisiotherapy. Phisiotherapy 361 – 365, 1993.

[2] Thornton, E. (1994) '100 Years Of Physiotherapy Education', Physiotherapy Vol. 80a, Pp.11a-19a.

[3] Bury M;Evidence –Based-Practce –Survival Of The Fittest Physiotherapy 1993,Vol 82,N°2,Pag.75-76.

[4] RAE. Aguachar: (De guacho, cría de animal). 1. tr. Chile. Domesticar un animal. 2. prnl. Chile. Amansarse, aquerenciarse.

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