lunes, septiembre 29, 2008

Engaño Terapéutico para Pacientes con ACV


Víctimas de un accidente cerebro vascular podrían ser "engañadas" para mejorarse con una propuesta de tratamiento kinésico basado en realidad virtual.

Un treadmill especialmente preparado que muestra imágenes en movimiento al quien lo utiliza fue creado por Wendy Powell en la Universidad de Portsmouth.
Las imágenes engañan al cerebro del paciente llevandolo a pensar que ellos están caminando lentamente estimulándoles a caminar más rápido. Según su creadora en algunos casos el movimiento se ha mejorado en un 20% y los usuarios sienten menos dolor comparado con metodos tradicionales.
El sistema podría beneficiar potencialmente a personas con AVE antiguo para quienes sus sistemas de tratamiento pudiesen dificultar la mejora en la velocidad y distancia en la marcha debido a baja motivación.

El sistema de realidad virtual utiliza diferentes imágenes de espacios urbanos, bosques y montañas.
Algo para innovar.

Fuente : BBC News Health

martes, septiembre 09, 2008


Fuí a un experto y me dijo con palabras rebuscadas lo que tenía que hacer.
Era un individuo que según versaba el anuncio sabía mucho, y con esa mirada seria con que suelen mirar estos sujetos me retó por que traía ese problema y me aconsejó severamente sobre el rumbo que debía tomar si deseaba obtener la solución a mi inquietud. Destaco que le tomó poco tiempo hacerse de mi problema y que a pesar de su severidad a nada se comprometió .

Como la solución era onerosa le pregunté, sólo por curiosidad, que qué sucedía si no seguía sus instrucciones. Su mirada de experto fue fulminante, como hurgando mi ADN, inquiriendo mentalmente sobre quien era yo para realizar esa pregunta. Al parecer le ofendió que por un tema de costos pusiera en duda su autoridad.Cambió su tono conmigo y manifestó corporalmente su necesidad de concluir nuestra reunión no sin antes enfatizar que el incumplimiento traería consecuencias ominosas en los muchos riesgos que corría de no hacer lo que era indicado.

En mi confusión acudí a otro experto, según me indicaron más eminente que el anterior, y con mejores argumentos, acompañados de una mueca condescendiente, me advirtió que aquellos brindados por su colega eran muy relativos, que no confiara en cualquier experto de por ahí, ya que además de peligroso era una pérdida de tiempo y evitara gastar mi dinero con otros. (Recorde a ese gasfiter que con cara mitad de meditación y compasión por uno,pregunta ¿pero... quien le hizo este trabajo, señor.?) Sin embargo, me sugirió una alternativa aún más costosa. En su opinión había que ser más radicales.
En fín, quedé igual.

Entonces, visité a un tercero, pero esta vez acudí al profesor de los otros dos quien para mi sorpresa no era mucho mayor que sus colegas.
Le plantee el problema. Me miró detenidamente y elegantemente concordó con los otros en sus juicios, salvo que me dispensó el doble de tiempo en comentar y escudriñar mi problemática desde otras vertientes, no tenía esa mirada de experto, no me trató como un imbécil ni como si tuviera un tercio de mi edad. Inquisidor le pregunté que que sucedía si no seguía sus instrucciones y me dijo que no había problema ya que tarde o temrprano terminaría haciendo lo propio, con el o con otro experto, con mayor o menor costo. Que me tomara mi tiempo ya que el problema era mi responsabilidad y que yo sabría muy bien cuando poner el punto sobre las ies.

Mi mejor experto se dirigió a lo simple, fue cercano, no tuvo miedo de confrontar su autoridad con mis dudas,no entró en competencias con sus pares, asumió un rol de informador/educador, no me reprendió por traer esa problemática, me dío libre albedrío, no me fidelizó con el discurso del miedo , me hizo reflexionar con preguntas "touché" y me acopasó en las respuestas.

Aún así, todavía no decido con quien volver......

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