
Kinesiología y Reforma

Esto fue publicado parcialmente en la revista del Colegio de Kinesiólogos de Chile como parte del trabajo de la Comisión Permanente para el Mejoramiento de la Calidad del Trabajo Kinésico, que me tocó dirigir mientras existió. Forma parte de los acuerdos contextuales de un modelo de práctica de la kinesiología que hasta ahora no ha sido difundido lo suficiente, al menos para discutirlo. En este tiempo que nos exigen un compromiso de gestión y nos encontramos innovando e inventando la kinesiología según las solicitudes de la actual reforma, imagino que pudiera ser de utilidad. Ahí va.Algo más de información relativo a este tema podrá encontrar en la publicación de
seismanos.com
Presentación
La responsabilidad primordial de los kinesiólogos es la de retornar a la persona a su nivel funcional óptimo, asegurando, en el proceso, el mejor cuidado y servicio posibles. El gran desafío se constituye en lograr resultados terapéuticos efectivos que aporten valor al país .
Una profunda reflexión al interior de la kinesiología chilena ha convenido la urgencia de llevar a cabo transformaciones e innovaciones en los modelos de atención, de educación y de gestión. El momento histórico exige revisar el modelo de cuidado de salud en el que se inserta la kinesiología, si este expresa de la mejor manera su objetivos, paradigmas y proyecciones. De aquí, que desde hace cinco años, la kinesiología chilena se halla en una reforma interna, estrechamente vinculada con la restitución de la salud desde el ámbito funcional, para estimular el debate sobre la identidad de la kinesiología en el marco de modernización del país. Este documento trata sobre ese debate. En el circuito de la libre elección han ocurrido eventos que han ido en desmedro de la población usuaria y de la profesión. El particular modelo político - legislativo ha generado un estilo en la división del trabajo y las relaciones de poder que ha favorecido una moda de usufructo y explotación. Producto de la oportunidad, la inexperiencia, el lucro o la carencia de competencias se generaron prácticas, formales e informales, avaladas o disimuladas, que hoy en día se expresan en una no despreciable proporción de kinesiólogos subcontratados, que incentivados por producción, deben recurrir a la atención por volumen, la poliespecialidad, la homologación de prestaciones, el trabajolismo y otras experiencias que, al ser traspasada a los usuarios, han alentado voces de desconfianza por parte del conjunto social y de salud. Tales contrariedades, aunque puedan ser juzgadas como deficiencias propias del grupo profesional, repercuten fuertemente en la población usuaria, y para ser corregidas deben ser traspasadas al sistema quien en conjunto con los actores involucrados tiene la obligación de participar en sus soluciones.
El propósito central de esta iniciativa es aportar con las bases conceptuales de la práctica de la profesión, con la idea de posicionar al profesional Kinesiólogo en la Comunidad y reorientar su rol hacia un campo de mayor cobertura, con una visión de fuerte contenido científico y social, proyectándola hacia un enfoque integral en la construcción de cuidados y estilos de vida para alcanzar un adecuado nivel de Calidad de Vida.
Productividad en Kinesiología
Hoy en día la modalidad de gestión y de negocios en kinesiología no discrimina positivamente la complejidad del paciente, así como tampoco lo hace con el nivel de especialidad requerido por el kinesiólogo.
Los usuarios son ingresados bajo una misma categoría donde la diferenciación de la atención se remite a un aspecto burocrático - administrativo cuyo un planeamiento cuantitativo adolece de políticas locales o gubernamentales. Hoy en día a los kinesiólogos se les paga por realizar actos terapéuticos y no por solucionar problemas.
De las 30 prestaciones que definen a la profesión en el sistema de libre elección del FONASA bajo el grupo 06, quince de ellas están dirigidas al manejo paliativo de la patología activa y del deterioro, ocho a procesos de reeducación y recuperación de la función, cuatro intervienen en procesos de participación y dos tienen el carácter de integrales. Durante el año 2000, de las treinta acciones referenciales, ocho se constituyen en las responsables del 60% de las acciones administradas por los kinesiólogos y salvo la evaluación, todas ingresan en la categoría de paliativas.
Bajo este modelo no extraña que a los kinesiólogos se les defina por cuantos ultrasonidos, ultratermias, ejercicios respiratorios y masoterapias ejecutan al día y no por llevar a cabo fomento y prevención de la salud, reeducación y recuperación de la función, “procesos” que si repercuten en la población activa del país y cuyo impacto económico se observa a escala laboral, familiar y social.
Los kinesiólogos de Chile planteamos la demanda de que esta exigencia sea recompensada con mejores remuneraciones, mayor autonomía profesional e incentivos que premien la calidad y la efectividad. En este contexto, el discurso sobre políticas centradas en la calidad, que implican poner atención en procesos y en sus resultados, brindan la posibilidad de negociar mejores condiciones y remuneraciones, bajo un contexto incremental, basado en soluciones concretas y medibles .
“Queda por demandar un mayor gasto en salud destinado a kinesiología y a la recuperación de la función, facilitando el acceso de mayor población, especialmente aquella más postergada y que requiere atención prioritaria. A partir de un enfoque filosófico se hace necesario revisar los paradigmas y romper las prácticas epistemológicas para decidir si incluir a la kinesiología en un modelo mejorado que satisfaga los requerimientos de la sociedad y de la profesión.
Como expertos agentes activos al interior del cuidado de la salud, los kinesiólogos se enfrentan al desafío de una reforma, más o menos medicalizada, que les otorgue la posibilidad de desarrollar las potencialidades que ya se han visto en reformas de salud de países más avanzados. Nueva Zelandia, Australia, Francia , algunos países nórdicos y Brasil en la región sudamericana, en los últimos doce años, han llevado a cabo reformas en las cuales la kinesiología se ha insertado fuertemente, llegando a constituirse, basado en un profundo sentido de la responsabilidad, en una profesión de primer contacto y con opinión propia, esto es, con posibilidad de diagnostico fisioterápico. Todas estas iniciativas necesitaron de visión para elaborar modificaciones en las prácticas, en los modelos de atención, en la forma de hacer la gestión y el negocio de la kinesiología; pero por sobre todo se basaron en el entendimiento de que mejorando y ascendiendo en sus modelos educativos, de pre y postgrado, podrían lograr y avalar esta visión.
Entonces, lo que aquí se propone es el desarrollo de un diseño sistémico, moderno, alejado de intereses particulares, que inserto en el contexto país y global de desarrollo de la kinesiología y basado en estándares que promuevan cambios tanto con un enfoque de expertos como basado la resolución de problemas, modifique la división de trabajo, las relaciones de influencia, y los patrones de relación usuario - kinesiólogo, entre muchos otros”.
La reforma a la salud proyecta enfatizar la calidad de atención y en medir productividad. Ello requiere incorporar indicadores que actualmente no son encontrados en la kinesiología chilena. Para ello se hace necesario abordar parámetros de indicación y de atenciones, variables que tampoco son halladas en el medio nacional. Si el paradigma de la kinesiología es la función humana visualizada como sistema, medir el impacto sobre la productividad a través de un índice de discapacidad o disfuncionalidad puede ser de utilidad. El impacto en productividad laboral es menor entre personas muy discapacitadas a mayor discapacidad que entre una persona sana a un grado moderado de discapacidad. Si bien los reportes conocidos y utilizados, sólo la estiman cuando es medida bajo la categoría de permanente, medir la discapacidad transitoria, entendida como disfunción patokinésica, permitirá evaluar el impacto de la recuperación funcional como un índice económico y de productividad.
El eje central de los cambios futuros en la kinesiología clínica se encuentra en la educación, la capacitación y la acreditación. La primera, implica satisfacer la exigencia de profesionales preparados sobre la base del modelo resultante del debate propuesto, la segunda se desarrolla congruente con la comprensión de los continuos cambios en el desarrollo y proyección de la profesión y la tercera se fundamenta en el entendimiento de los niveles de complejidad de las condiciones de los usuarios y la experticia requerida para garantizar satisfacción de las acciones clínicas. A este respecto no cabe duda que en la actualización de conocimientos y en la diferenciación se encuentra la clave para satisfacer la demandas de la modernización del país y del desarrollo global de profesión.