jueves, mayo 24, 2018

Discurso 1999

Hace algo menos de 20 años tuve el privilego de dirigir el último Congreso Nacional de Kinesiología. Este fue mi discurso inaugural. Interesante enterarse de lo que ocurría hace 20 años atrás en la Kinesiología nacional. 


DISCURSO INAUGURAL  XIII CONGRESO NACIONAL DE KINESIOLOGIA



Antes de comenzar deseo realizar un simple ejercicio mental.

A aquellos que en la actualidad tienen sobre los treinta años les voy a solicitar que se remonten a la edad de siete años. Vayan a sus casas, sus lugares de juegos e intenten recordar sus anhelos y sus sueños. A los más jóvenes solicito que los entiendan y, por supuesto, nos acompañen.


Probablemente para aquellos que nacimos antes de los setenta el advenimiento del siglo 21 nos parezca un poco contrastante. Me refiero a que tal vez teníamos imaginado otro mundo del que nos ha tocado vivir. No me cabe duda que, en una ingenuidad propia de hace treinta o cuarenta años,  muchos de nosotros ensoñábamos, para esta época, un planeta muy diferente, tal vez, habitado con seres portentosos provistos de brillantes vestidos viajando en vehículos hiper veloces que con una extraordinaria tecnología habrían conquistado el espacio y superado muchos de los problemas que en aquella época angustiaban al mundo. No teníamos la menor duda que para esta magna fecha el hombre habría sido capaz de controlar la pobreza, la vejez, las guerras y no sin algún grado de dificultad, la estupidez.


Hace tan solo diez años algunos investigadores, especializados en anticipaciones sociales y tecnológicas,  ya preconizaban cuales iban a ser las tendencias para la próxima centuria. Una de ellas tenía que ver con que la kinesiología sería, durante el próximo siglo, una de las disciplinas que habría de desarrollarse fuertemente gracias a los grandes niveles de estrés, a altos niveles de violencia y a una importante población de adultos mayores en los primeros 20 años del siglo 21. Otras tenían que ver con la gestión ambiental, los microprocesadores, la nanotecnología y la tecnología en la producción de alimentos.


Aquella solitaria gota de agua cayendo suavemente de su fuente es la precursora de un gran torrente. El crecimiento del cuerpo de conocimiento y el avance tecnológico ha sido tan tremendamente descontrolado, en todos los ámbitos del quehacer humano que seguramente no sería desacertado sostener que nuestros mejores kinesiólogos de hace treinta años ignoraban más del setenta por ciento del conocimiento que hoy se requiere para ser catalogado como tal. Lo cual nos conduce a una pregunta que bien puede ser la base de este congreso: ¿Somos los kinesiólogos actuales mejores kinesiólogos?.

Ciertamente deberíamos serlo. Positivamente hay más empleos para los kinesiólogos, estamos comparativamente mejor pagados, tenemos acceso a tecnologías de punta, en las universidades es el tercer puntaje más alto de ingreso, hemos accedido a grados académicos, tenemos algo que decir,... innegablemente nuestro estatus ha crecido. Sin embargo, es una de las disciplinas que aún continúa buscando elementos adecuados para validarse y sostener su utilidad, todavía existe un importante porcentaje de deserción y confusión en los primeros años del pre grado, todavía estamos raramente posicionados en la sociedad, con la creencia que debemos depender del gremio médico para desarrollar y hacer crecer este arte, y lo que es más abismante aún es que, en nuestro país, es una de las profesiones con menos requerimientos de horas dentro del sistema de salud en los últimos 30 años. Entonces, ¿cuanto hemos avanzado respecto de nuestros predecesores?.


Queridos colegas , este es un evento halagüeño y regocijante, que ha sido pensado para que hombres y mujeres se sientan orgullosos de ser  y hacer lo que les consume el 50 % de sus vidas. Para que aprendamos una visión renovada y poderosa sobre lo valiosa que es nuestra labor para esta sociedad. Para que nos convenzamos de una vez que nosotros sanamos y que la medicina mejora a sus pacientes con nosotros. Para que nos empapemos de que la nuestra es la única profesión directamente encargada de la funcionalidad del ser humano, con el privilegio que ello significa. Para que finalmente entendamos que depende de nosotros que esta profesión desaparezca o se empine.

Es mi deseo que para cuando hagamos un nuevo ejercicio de proyectarnos a muchos años más, nuestro rostro se vea sonriente y satisfecho, nuestro bolsillo calmado y generoso y.. nuestro espíritu centrado.

Los invito a innovar, a atreverse, a ser independientes, autónomos y libres. Los invito a una revolución. Intentemos controlar la estupidez.

Quiero terminar citando a Robert Anton Wilson: 



“Cada hecho descubierto por la ciencia alguna vez fue condenado. Cada invento fue considerado imposible. Cada descubrimiento fue como un shock nervioso para algún tipo de ortodoxia. Cada innovación artística fue denunciada como un fraude o un delirio. Toda la red de la cultura y el progreso, todo lo que en la Tierra ha sido hecho por el ser humano y no otorgado por la naturaleza, es la manifestación concreta de que alguien se negó a inclinarse ante la autoridad. No tendríamos, no sabríamos y no seríamos mucho más que los primeros homínidos si no hubiese sido por los rebeldes, los intransigentes y los recalcitrantes.”



Sean ustedes muy bienvenidos al primer evento del tercer milenio.






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