Si existe el juicio
de que los profesionales “no médicos” tienen complejos de inferioridad
profesional y andan por ahí llorándole
reivindicaciones a los padrinos mágicos, las enfermeras definitivamente no
entran en esa categoría.
Esta categoría
profesional (porque no es un espacio sino una categoría), tan complejo como
resguardado, es el de las enfermeras que por búsqueda de nichos laborales y
expandir su campo laboral no se quedan atrás y han destacado en ello.
En un Brainstorm elaborado por ellas mismas existe una definición muy clara:
Mujeres, dedicación, algo “cuadradas”. Antes de ser yo una de
ellas , eran el gremio de las chicas fáciles y fogosas. Ahora que pertenezco a
ellas sí puede ser, pero nunca tanto!. Ordenadas, celosas de su rol,
insistentes en registrar las prestaciones. Trabajadoras, estructuradas, trabajólicas. Sexy, mandona, organizadas.
Abnegadas, cuidadora de
enfermos. Rígidas , perfeccionistas ,metódicas ,
ordenadas. Mujeres eficientes y atentas, encargadas del cuidado y compañía de
los pacientes hospitalizados. Ordenadas, femeninas, obsesivas, complicadas.
Mujeres vestidas de blanco con huinchas azules delgadas, buenas para dar
ordenes y exigir a los demás, ordenadas. Trabajadoras, suficientes, pedantes.
Durante mucho tiempo fue la enfermera gorda, grande con cara de bruja con la
jeringa en la mano, pero en los tiempos actuales estas características estereotípicas
gracias a la publicidad se han ido modificando por la típica enfermera
vestidito corto, más sensual y atractiva. Según mi punto de vista las
características estereotípicas mas importantes es que son consideradas
mandonas, obsesivas y que manejan todas
las situaciones como una dueña de casa. Gritonas, dueña de casa. Pesadas, autoexigentes, solicitadas.
En su sensibilidad histórica el estereotipo de
la enfermera evoluciona desde el mito de Florence Nightingale
quien a partir de conflictos bélicos pasando por la monjas de la primera
guerra mundial y la gruesa nurse germana que más que cuidadora se revelaba como
salida de un ring de lucha libre, fueron formadas para ser los ángeles
guardianes. Debían estar bien presentadas para brindar un momento de amorosa
presencia a quienes sufrían. Se enamoraban de
los soldados y/o de los médicos en la guerra y viceversa.
Durante su formación les enseñaban que
debían escoger entre la argolla o la toca por tanto las que continuaban en pie, aquellas que no eran monjas, morían siendo enfermeras. Esto no es una profesión sino un
apostolado.
Para algunas
abuelas de la profesión, las enfermeras debían buscar como objetivo casarse con
médicos y las estudiantes, idealmente con aquel que estuviera haciendo su beca. Si
eso no era posible y las hormonas se adelantaban y el sujeto aún
estudiaba, debía al menos ser estudiante de tercer año de medicina. Por un
asunto de egreso, cuando ella egresara y se casaran el debía estar recibido y
ojala iniciando su beca. Buena educación.
Para estas mismas
veteranas la presencia de un hombre en la profesión no solo era
considerado como algo extraño sino
inapropiado. En su realidad las relaciones afectivas entre pares no debía exisitir, incluso podía ser
catalogado un incesto profesional. Señorita, no se case con uno de su
misma profesión. Supérese. Vale para todas.
En el Chile del siglo XX la enfermería era vista como “la profesión” para la mujer antes del
matrimonio. En especial, como la profesión de las “señoritas bien”, las de clase alta acomodada y
educada que podían estudiar y tenían pocas opciones y la mejor socialmente
aceptada era enfermería. La medicina estaba reservada para los varones.
Quienes podían
estudiar enfermería lo hacían en régimen de internado (de allí proviene el
nombre del actual periodo de pasantías clínicas que estudian las carreras de la
salud). Les revisaban hasta los calzones, si estaban bien puestos, si usaban
las medias correctas, el largo correcto, el almidonado correcto, etc. La
obsesión por la pulcritud y el decoro.
La decencia ante todo.
Hoy son las “jefas”. Y con frecuencia hasta los pacientes las tratan de tales. En especial los
crónicos que ya conocen su mundo por dentro. Están los médicos y las jefas.
Entre
ellas existen distinciones. Una enfermera pediátrica no tiene ninguna
relación con otra de intensivo adulto. Si bien en general son muy
competitivas hay espacios que son
invivibles. Sin duda las más difíciles son aquellas
que laboran en intensivos cardiológicos adulto o UPCs.
En el ambiente
clínico le pueden facilitar la vida y conducirle al paraíso en la tierra o
llevarle directamente al extremo opuesto y abandonarle allí según sepa usted
entender con quien está tratando. En el ambiente administrativo son tan feroces
como eficientes. Los becados de
medicina a veces no saben esto y sufren
las consecuencias. Los médicos novatos también. Es tanto el fanatismo que para
algunas (os) esto es una raza.
Paradigma : Gestión del Cuidado. “Si existe Dios, están a su derecha”
Las enfermeras con la gestión del cuidado dictado en el articulo
113 del código sanitario se reinventaron ( 16 diciembre 1997). Esto fue gestionado a
fines de los noventa y recién a mediados de la primera década del siglo XXI
vinieron a entenderlo. Los médicos pararon las antenas y se espantaron
con la movida e interpusieron recursos por
ejercicio ilegal de la profesión de médico.
Hoy en día la enfermera está en la arena del superbowl de la salud y se encuentra jugando en primera división. Destacable y meritorio.
En mi reflexión privada estimo que la salud en su contexto general depende de como la enfermera se encuentra realizando su labor. La realidad nacional es un ejemplo. Por ello debe existir una reflexión muy profunda de sus prácticas. Chile depende de ello.
Un saludo en su aniversario 100.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario