domingo, marzo 07, 2010

Cultura de Masas

"Adiestrar a alguien para que maneje un torno o para que lea y escriba, es en gran parte, educar su capacidad, especializarlo; provocar en las personas la comprensión de lo que realmente quieren de la vida, o discutir con ellas los modos de vivir estoico, cristiano y humanista, constituye principalmente una clara educación de valores.

Pero colaborar, en un grupo de personas, al nacimiento de las sensibilidades culturales, primitivas y técnicas que harían de ellas auténticos miembros de un público auténticamente liberal, es a la vez un adiestramiento de capacidades y una educación de valores. Incluye un especie de terapia en el antiguo sentido de ilustrar el conocimiento de uno mismo; incluye provocar esas capacidades de controversia con uno mismo a las que llamamos debate. Y el producto definitivo de esa educación liberal de sensibilidades es simplemente el hombre o la mujer auto- educados y auto-cultivados.

El hombre conciente del público auténtico es capaz de convertir sus preocupaciones personales en cuestiones sociales, de ver sus relaciones con su comunidad y las relaciones de la comunidad con él. Comprende que lo que piensa y siente como preocupaciones personales no son con frecuencia eso sólo, sino problemas compartidos por otros y sujetos, no a la solución de un sólo individuo, sino a la que puedan darle las modificaciones en la estructura de los grupos donde vive, y las veces, en la estructura de toda la sociedad.


El hombre de la masa está aprisionado por sus preocupaciones personales, pero no se da cuenta de su verdadero origen y significado. Los hombres del público se plantean problemas y comprenden sus términos. La institución liberal y el hombre liberalmente educado tienen el deber de convertir continuamente preocupaciones en problemas y los problemas en términos de su significado humano para el individuo. A falta de debates políticos amplios y hondos, las escuelas para adultos y adolescentes podrían tal vez servir de marco para ese género de discusiones. En una comunidad de públicos, la tarea de la educación liberal consistiría en " cuidar de que no se arrolle al público; ayudar a producir
la mente disciplinada e informada que no se deja arrollar; ayudar al desarrollo del individuo audaz y sensato que no se deja agobiar por las cargas de la vida de las masas.

Pero la práctica educativa no ha relacionado en forma directa el conocimiento con las necesidades humanas del hombre preocupado del siglo XX o las prácticas sociales del ciudadano. esta ciudadano no puede ver ahora las raíces de sus propios prejuicios y frustraciones, ni pensar claramente acerca de sí mismo, ni acerca de nada. No ve como la organización actual de la sociedad frustra la idea y el intelecto, y no es capaz de desempeñar las tareas a las que enfrenta "el ciudadano inteligente"

La realidad humana de los demás, no se manifiesta ni puede manifestarse. Sabemos que las personas tienden a escoger aquellos ambientes que confirman o que ya creen y disfrutan. Del mismo modo, tienden en la segregación metropolitana, a ponerse en contacto con aquellos cuyas opiniones son similares a las suyas. Y se inclinan a tratar superficialmente a los demás. En la sociedad metropolitana desarrollan, en defensa propia, una actitud de indulgencia que es algo más hondo que una actitud. por lo tanto, no experimentan auténticos choques de puntos de vista, ni se plantean verdaderos problemas. Y cuando esto ocurre tienden a considerarlo como simples faltas de educación".

Tomado de "La Élite del Poder", La Sociedad de Masas, de Wright Mills, Editorial FCE, México 1987.

1 comentario:

Hernan Sepulveda dijo...

principles of social, political and religious (belief) engineering.
Good reading.