sábado, marzo 11, 2006

Rostro de mujer


Con el afamado best sellers de Dan Brown ciertamente ha surgido un movimiento upperground de recuperación de lo femenino. Su lectura me ha estimulado a internarme en el mundo de la mujer y su rol profesional en la sociedad actual. Además, aprovechando la contingencia del cambio de mando, que por trabajo hoy me tocó vivir de cerca, no deseo apoyar algún manifiesto feminista,sino más bien voy a emprender el siguiente post a riesgo de ser machista, en un análisis que creo necesario de realizar en el contexto de nuestra profesión.

Desde el inicio de la era industrial, en la sociedad occidental, las profesiones y el trabajo han estado claramente bajo propiedad masculina. La medicina, la ingeniería, la arquitectura, las artes y las leyes han sido, desde siempre, "profesiones de hombres"; y si bien las mujeres hoy ocupan un lugar destacado entre ellos, fue a costa de doble esfuerzo, discriminación y mitad de salario.
Un supuesto muy potente ha sido que las mujeres tenían por finalidad en la vida el encargarse de las labores del hogar y la crianza de los niños, precepto que hasta hoy en algunas subculturas se mantiene con la misma fuerza. De alguna manera, este chip también fue traspasado al rol laboral ya que cuando la mujer accedió al mundo del trabajo, le fueron delegadas aquellas actividades involucradas eminentemente con la educación, el cuidado y la protección de otros, a diferencia del hombre que siempre estuvo ocupado con la lógica, la construcción, el razonamiento, la política y la toma de decisiones.

Tan internalizado se encuentra este paradigma que, a pesar de validarse y considerar imprescindible la feminización del mundo de la salud, el acceso de una mujer a la cúspide de la pirámide del poder en las arcaicas sectas de la medicina moderna ha originado preocupación por la perdida de infuencia y de estatus que esto podría implicar. Un buen referente que nos ayuda a explicar el porque la tasa de burnout y mobbing en mujeres que laboran en salud es mayor que la media para varones en el mismo gremio. (Entiendo que esto ocurra en el contexto cultural; lo que todavía no me explico es por qué efectivamente ocurre, ya que si hacemos una simple suma, el mundo de la salud esta dominado, al menos en numero, ¡POR MUJERES!.)

Es cosa de ver las profesiones donde predominan mujeres. La matronería, la educación parvularia y general, la enfermería y por supuesto.... la kinesiología. Incluso en medicina... la pediatría. ¿Instinto? ¿Misión divina? ¿Equilibrio?.

Es cosa de mirar a nuestros gobernantes y sus primeras damas. Estas mujeres, encargadas de obras sociales en torno a la educación, programas sociales, culturales, los niños y los ancianos, de los pobres y desamparados, han pasado a ser una suerte de madres nacionales

Recordemos que la kinesiología o terapia fisica en Europa surge del gremio de la enfermería. En Estados Unidos en 1921 se funda la Asociación Americana de Mujeres Terapistas Físicos que luego darían paso a la APTA. En Chile, la profesión deriva de la educación.

En enfermería el 10% corresponde a varones. ¿Podríamos decir que la relación hombre : mujer en kinesiología en el mundo es de 1:3 o 1:4?.

Es fácil apreciar que esta hegemonía se haya traducido en que sean o hayan sido mujeres las líderes del desarrollo tanto desde la disciplina como desde la ciencia. Por tanto, que la WCPT y sus filiales en el mundo, que las agrupaciones de paises, en particular nórdicos y europeos, hayan surgido bajo el signo del cáliz no es de sorprender. Argentina, Perú, Colombia y Chile, entre otros que desconozco, también atestiguan una tímida pero similar dirección.

Sin embargo, del cerca de millón y medio de mujeres que labora en la kinesiología mundial, no alcanza a la veintena el listado de las que sobresalen por sus aportes en los últimos 40 años. Y no son más de sesenta las prominentes en toda la historia de la ciencia occidental, desde sus albores.

Considerando que me encuentro en una profesión declaradamente XX que ha experimentado significativos avances en los últimos años, llegando a ser de primer contacto en gran parte del mundo desarrollado y alcanzado las más altas certificaciones clínicas y académicas, pero que aún se encuentra dominada por el "espíritu patriarcal" bajo ese estigma de supeditación genérica que en escencia no ha variado mucho en el último siglo y que requiere un profundo cambio de mentalidad, ¿deberemos esperar mucho más tiempo para que las mujeres chilenas asuman lo que hace mucho debieron haber asumido?.
Es interesante constatar que con el cambio de mando presidencial en Chile no solo hemos tenido el coraje de elegir una mujer para que nos dirija sino que hemos virado desde el paradigma de la razón hacia el de la emoción.
Espero que este promisorio cambio se traduzca en un desarrollo y no en un revanchismo.

Finalmente, encuentro lamentable que Michelle Bachelet no tenga marido. Me hubiera encantado ver, durante alguna cumbre de mandatarios, a ese "primer varón" departiendo entre primeras damas los temas de su competencia.

2 comentarios:

Da igual dijo...

Después de leer su planteamiento, creo que describe una realidad, si bien los origenes de la kinesiología son netamente femeninos, no hay muchas kinesiologas que se destaquen en la investigación científica, pero si existen mujeres que han tratado de dar y tal vez crear una identidad propia para la kinesiología (que es algo que aún esta en una nebulosa) y que por razones desconocidas los hombres de mi futura profesión no han asumido como suyo también el compromiso.
No se las razones que nos motiva como mujeres a adoptar un rol tal vez más maternal, tampoco se porque las mujeres no optan por investigar, pero tal vez esta situación se comienze a revertir, a lo mejor esto ocurre solo por la visión cultural que ha descrito y que como usted dice todavía existe, pero ciertamente comenzará a cambiar, nuestra sociedad ya ha cambiado

Checoen dijo...

Gracias mariel. Recibo con regocijo tu participación, la de una mujer, la única dentro de la comunidad kinésica.. hasta ahora