lunes, junio 13, 2005

Living la Vida Loca. Un Sumario a las Propuestas Formativas de Post Titulo en la Kinesiología Chilena

Posted by Hello


Muchas veces cuando escucho que alguien invoca al libre mercado en el contexto de justificar acciones de negocios con un argumento globalizador, me parece escuchar un llamado que lo autoriza todo. Así mismo, comparto un sentir generalizado que da por sentado que la ley de la oferta y la demanda y la trasgresión de márgenes éticos, disciplinarios y laborales van de la mano. Aún más, reconozco una ofuscación que habla de un mercado que mientras más maquiavélico y explotador se manifieste provee mayores dividendos; si no hay victimas y victimarios no hay beneficio. Por supuesto, los que están detrás de eso son todos condiscípulos de Shrek.

Tengo vasto y repetido aprendizaje, al proponer instancias de negocios con asomos de ganancia, en encontrar algún enfurecido pronunciamiento de quien no participa o no ha sido invitado o de quienes desean acceder a aquello que le reconocen valor y por lo cual no desean pagar. Si es mucho, es negocio; si es poco, es negocio. Es más, hay quienes critican las propuestas y sueñan con la fantasía de una amonestación ejemplificadora que permita refrendar estas presunciones y de paso acceder gratuitamente al beneficio bajo argumentos de mérito que excluyen exigencia o lógica alguna. Baste mirar, aunque no lo recomiendo, el foro del colegio de kinesiólogos de chile.

Antes de abordar el tema deseo aclarar que aunque comparto algunos matices de esas presunciones, en el ámbito de la educación de post titulo para la kinesiología estoy a favor de la creación, la invención y la creatividad, privilegiando la calidad educativa por sobre el afán de mercado. Al respecto podemos presumir de una identidad de congruencia y seriedad. Creo que ambas condiciones, el negocio y la solidaridad, son compatibles, que pueden ser complementarios e incluso que es posible ser fraterno y obtener beneficios en la propuesta educativa, cuidando en el intertanto de no constituir el callejón sin salida que se vislumbra con gran parte de las apuestas para la kinesiología chilena de la actualidad, en las que se evidencia que, como proyectos educativos, ha costado mucho articular el gran tema de la empleabilidad con las necesidades del país.
Aunque no todo es así, cuando pienso en este tema se me ocurren varias frases asesinas que reflejan en parte el momento actual. Living la vida loca, tirar y abrazarse, a río revuelto…o en el país de los ciegos.... .

A partir del año 2002, en consonancia con un giro en las (des) regulaciones del mercado educativo, ocurre una explosión de novedades en el escenario kinesiológico. Hasta allí la tónica consistía en cursos de especialización, actualización en su mayoría, sin una certificación clara final, o bien, sin final. Así, por largo tiempo tuvimos proyectos de estudio en diversas áreas de la kinesiología,- del CEDIME, Kaltenborn, Osteopatía – Seismanos, Neurodesarrollo, Cuidados respiratorios, etc. - , que para esa realidad aportaron una importante cuota de desarrollo y estuvieron bien por que no estaba en la preocupación de nadie lograr algo más. Fueron necesarios cambios a nivel político, social y económico para darnos cuenta de que también nosotros necesitábamos cambiar. Así ocurrió que el CEDIME derivó hacia la certificación en TMO y eventualmente al DPT, la Neurokinesiología se certificó internacionalmente en sus programas BOBATH, VOJTA y otros, se suspendió el programa de Osteopatía, se trajo la certificación en TMO bajo los conceptos Kaltenborn – Evenjt y se elabora una certificación de especialidad en kinesiología neonatal precoz que hoy que se proyecta a América Latina. Estos son los grandes productos del mercado kinesiológico chileno para los años 10.
Sin embargo, con todos sus aciertos y salpiques, lo nuestro sigue luciendo más como una feria persa que como un mercado global. ¿Por qué? Porque a pesar de todos los esfuerzos aún hay notorias muestras de maquiavelismos en la supeditación de lo económico por sobre lo educativo, por ser visto más como negocio que como vocación y por sobre todo, por evidenciar tremendas cegueras disciplinarias y confusiones de identidad.

Cuando se omite la sensibilidad histórica en el desarrollo nacional de la profesión con modelos explicativos anglosajones de terapia física versus kinesiología como ocurre con vertientes de desarrollo de algunas universidades y campos clínicos.

Cuando, a raíz de que un grupo de colegas alcanza la categoría de quiropractores, se confunde la kinesiología con esa otra disciplina. Y ni hablar del discurso de la quiroplástica (¿mano de plástico?).

Cuando todo dentista, fonoaudiólogo, matrona, terapeuta ocupacional, nutricionista, tecnólogo médico y, en fin, cualquier profesional de la salud puede potencialmente alcanzar el Doctorado el Terapia Física de la Universidad Andrés Bello en alianza con la Universidad San Agustíne.

Cuando en medios masivos, profesores y preparadores físicos hablan de la fisioterapia como algo que les atañe directamente , cuando médicos especialistas chilenos recomiendan asistir al fisioterapeuta en el dolor de espalda baja y cuando profesionales de otros países hacen de referentes nacionales en kinesiología neonatal .

Y cuando en Latinoamérica tenemos cerca de diez nombres para designar a la misma profesión, es que tenemos un formidable problema de identidad.

Algunas de estas y la mayoría de otras propuestas se constituyen en verdaderas maratones de engullir conocimientos y maniobras que más que alimentar, indigestan. Destacan por una forndosidad de contenidos que abruma, explotando el interés y la expectativa de cualquiera. Por otra parte, la información disponible para conocer la categoría del curso o actividad es escasa obteniéndola una vez adentro de ella. La pregunta que parece evidente es: ¿Cómo un alumno puede tomar decisiones de cursar una actividad basado en la escueta información aportada y con propuesta como las actuales en sus planteamientos?. Pareciera que un buen marketing es más efectivo e importante que programas bien elaborados.
Se necesita explorar el nivel político apoyando las opiniones sobre que además de las actividades de perfeccionamiento para kinesiólogos en nuestro país se requiere una formación integral, políticas adecuadas y legislación pertinente.

Se percibe una peligrosa cuota de confianza en las propias capacidades de los kinesiólogos para implementar programas de actualización y especialización basados en la experiencia y en la eminencia.
Los requisitos del diseño curricular para organizar actividades de postitulo en la kinesiología chilena no están claros y no han sido madurados por la mayoría de los proponentes. Surgen criterios más desde el sentido común que desde el conocimiento sobre educación y preocupa que la intención esté puesta más en lo comercial o de convocatoria que en uno académico. Y eso resalta claramente al evaluar los programas de estudio. Parece existir la creencia que el hecho de ser experto en una materia otorga competencias para dar lecciones sobre ella. Belth sentencia que "la peor expresión sería afirmar que si uno sabe bien un tema, le es posible enseñarlo; esta expresión es un rechazo cínico a la dimensión teórica de la educación" .

Muy pocos se han enterado que la educación a adultos en temas de especialidad es otra cosa que la educación de pre grado. Ya sea por complejidad de la temática involucrada, de los objetivos propuestos, de los costos o de la identidad, si no existe un modelo pedagógico sustentando el proyecto educativo, que además se vincule con una empleabilidad real en el corto plazo se verán no muy buenos resultados. Aclaro que al hablar de modelo educativo me refiero al diseño, a la planificación de su implementación en el aula o campo clínico y en especial a la evaluación. Si bien es importante, no basta la frondosidad de contenidos temáticos específicos de las áreas en desarrollo. Aunque nuestra generación se ha acostumbrado a conformarse con servicios mediocres, en el futuro, con la cantidad creciente de ofertas, son pocos los que van a estar dispuestos a invertir en propuestas educativas con la apariencia de ser potentes en lo temático pero ligth en lo educativo, y por tanto en sus repercusión posterior.

Interesante resulta que una sinfonía de reconocidos colegas participen en algunos proyectos educativos que, como la cabaña de paja del primer cochinito, no soporta el suave soplido de un examen incluso poco riguroso. Muchas de las actividades con apellidos de grande que vemos en la vitrina, con esfuerzo alcazan para cursos introductorios; por ejemplo, tenemos diplomados de 120 horas o menos, como aquel en terapia manual de la UST o aquellas caricaturescas propuestas, hasta ahora logradas como cursos seriales, a partir de una extremidad o segmento corporal. Ello se traduce en que el tiempo de enseñanza - aprendizaje se destina principalmente a abordar conocimientos y destrezas básicas ligadas con la técnica y casi exclusivamente en el nivel teórico.

Ocurre que el cuerpo de conocimientos actual en las diversas áreas de la kinesiología ha sobrepasado un nivel crítico, tanto que para los planificadores serios de actividades educativas en todas las disciplinas es una complicación solucionar la inclusión de temas relevantes y las múltiples formas de currículo nulo asociadas.

Voy a ser auto referente:

“Por ahora, entre las competencias necesarias para beneficiar el plan de desarrollo y sentar los conocimientos base para justificar acciones más allá de la ejecución tecnocrática, se reconoce la necesidad de que la kinesiología fomente dominios formativos, tanto en el mundo de la kinesiología (ciencia) como en el de la kinesiterapia (técnica). Luego, para actividades de post título, de perfeccionamiento, de educación continuada o desarrollo profesional continuo parece adecuado ocuparse de aptitudes y habilidades que desde la terapia y desde la ciencia permitan asegurar un desarrollo sostenible y responder a las exigencias del país y eventualmente del vecindario latinoamericano.
Un elemento destacable en este proceso es el rol formador del docente y su mediación para la “formación de profesionales altamente capacitados que actúen como ciudadanos responsables, competentes y comprometidos con el desarrollo social” .

Aprender la palabra “mamá” a un lactante le impone escucharla de otros seres humanos al menos unas 320 veces y practicar. ¿Cuantas cirugías cardíacas son necesarias para confiar en ese cirujano especialista? ¿Cuántas columnas se han de palpar para percibir esa fina alteración de la movilidad?, ¿cuanto tiempo toma ser competente? ¿Cuantas veces deben ser repetidas las acciones para que esos alumnos se apropien de las habilidades básicas que todos hablamos con tanta satisfacción y elocuencia hoy en la academia y en el gremio? Para formar especialistas, ¿es suficiente como se estructura la actual oferta de especialidad?
La sensación es que aún falta mucho que conversar, investigar y hacer.”


Me compete estar atento y responsable de estas actividades, porque tarde o temprano estos esquemas productivos se verán quebrantados por el mismo sistema de mercado en el que hoy especulamos.

Referencias

[1] Cuando estamos sanos, no le prestamos mayor atención a nuestro cuerpo y si lo hacemos generalmente es con un afán estético. Sin embargo muchas de las pequeñas dolencias que sufrimos a diario (dolores de cabeza, espalda) o de las enfermedades graves que nos aquejan pueden ser curadas o prevenidas por un método que integra mente y cuerpo llamado Fisioterapia. Mediante esta nueva sección queremos que conozcas las técnicas que abarca y todas las aplicaciones que podrán ayudarte a mejorar la salud y prevenir dolencias.
http://www.saludactual.cl/ejercicio/fisioterapia.php

[2] Análisis crítico del tratamiento del dolor lumbar .Drs. Luis C. Vintimilla, Daniel Apablaza, Pablo Villanueva, Gonzalo Torrealba y Patricio Tagle.
Depto. de Neurocirugía. Escuela de Medicina. P. Universidad Católica de Chile. Enlace: http://escuela.med.puc.cl/paginas/publicaciones/Neurologia/cuadernos/2001/04.html

[3] http://www.prematuros.cl/fisiatria/fisioterapia.htm

1 comentario:

Anónimo dijo...

Somos semillas funcionales esperando por un terreno fertil en el que germinar, sea el medico-clinico, el medico-cientifico, el fisico, el educativo, el vocacional, el ocupacional. Todo por un posicionamiento social.
Kinhernan