
Afecta el ánimo cuando veo o me cuentan sobre ese kinesiólogo a quien le pegan en las manos, a quien le limitan la práctica, a quien ya por prejuicio o ignorancia le suspenden la sesión o impiden dar atención a personas que requieren su arte. Más lamentable aún es verlo pidiendo permiso para hacer, temeroso y enojado, ocupado de demostrar, moviéndose como pisando huevos, creyendo equivocadamente que la respuesta a su dilema de credibilidad está en justificar con el detalle técnico, y no se explica el porque aunque estudia y estudia, nada cambia. Ese ser autista y arrogante que no entiende que no basta con mostrarse como el experto ante sus pares, que no entiende que el problema es que no le tienen confianza, que no sabe que no sabe solucionar problemas, que no cuenta con herramientas comunicacionales, a quien no le enseñaron a trabajar en equipo, y que ante esa detestable pesadilla interna de verificarse como un perdedor se retira mirando al suelo y mascullando por lo injusto del día a día que toca vivir. Y anda por ahí con ganas de pelearla pero frustrado, muchas veces sin ganas, sin convencimiento, sin conciencia interior, sin filosofía, sin personalidad y lleno de argumentos teóricos que a nadie interesa.
A veces lo único que desea es cambiar de especialidad o incluso de profesión, o hacer lo que sea para modificar ese presente, porque hasta el auxiliar de servicio le bromea con la identidad que le acontece. Y siente que no puede porque no tiene la energía, la fuerza, la orientación y lo que es peor no tiene apoyo. Porque es lo que estudió y solo cuenta con jefaturas fofas, descomprometidas y resignadas, tan confundidas como el, que poco saben de lo que es ser kinesiólogo, que incluso regulan la práctica para que les sigan pegando en las manos, reproduciendo la frustración, el sometimiento, traspasándolo. Jefaturas igualmente desorientadas y a la deriva que solo han aprendido a ser kinesiólogos bajo el patronaje de otros, agüachados y disautónomos.
Para él es cotidiano verificar que el gremio de las enfermeras le desprecia abiertamente y que los médicos no lo hacen peor. Sabe muy bien que ellos han sido formados con el convencimiento de que su intervención es deletérea, intervención de la que desconfian y que deben resguardar, supervisar, controlar y sancionar, que es indicada bajo provisión de enfermería, a fin que a "sus " pacientes no les ocurra nada malo con ocasión de la kine. Y el pobre desdichado (desubicado) solo atina a responder con una respuesta condicionada de sometimiento, por la que sabe con vergüenza habría que meterlo en una juguera y aplicar el máximo de potencia, eso sí que con alo más de cuerpo, dignidad, conocimiento, actitud, profesionalismo, autoconvencimiento, filosofía, autocrítica, competencias, resiliencia y superación.
Lo he visto en la mayoría de los hospitales de Santiago y en todas las clínicas privadas....también en más de una ocasión en el espejo. Usted ¿lo ha visto?
6 comentarios:
yfff..en mi poquisima experienci lo he visto y he vivido......como alguna vez por ahi usted leyo......pero gracias a algunser superior o a mi mismo.....mi confianza subio....y creo que con el solo hecho de que esta confianza o autoestima se eleve el respeto por parte de pares y los no tanto viene ....asi como por arte de magia.......aunque suene...mediocre a veces o muchas veces me da lo mismo si esta escapula esta adducida o no.....me importa que ese ser ocupe sus manos..........y cuando las ocupa todo bien....
hoy ví "Escuela de Rock", no es una película candidata a algún tipo de premiación pero muestra la historia de alguien que sin ser el mejor, o incluso bueno en lo que hace, lucha hasta realizar sus sueño. Lo digo porqeu creo que en esos momentos es cuandonos falta la fuerza para decir lo que pensamos, sentimos, creemos injusto y nos vemos en el espejo con las manos y mejillas rojas por las palmadas que nos han pegado.
Sí, sí me he visto así y a otros consumidos por el medio(cridad), pero lo rescatable es conocer la situación para enfrentarse mejor ante ella para cuando vuelva a aparecer que de seguro lo hará.
Cada vez estoy mas convencido de que la unica forma de evitar que esto siga pasando, es formar a los futuros con las herramoientas suficientes para "defenderse", o para lograr cambiar esa forma decadente de ejecutar nuestra practica....
¿ lo estamos haciendo ?....
creo que no basta solo con identificar el problema hay que tratar de solucionarlo
cuando se trata de hacer algo con un problema ya identificado y los que tienen el poder para solucionarlo, lo hacen pero esa solucion no me satisface porque creo que no han tomado en cuenta todas las aristas y no tengo la fuerza para decir más.
Me miro al espejo.
No sólo en Hospitales y Clínicas de Santiago... también en provincias (Concepción específicamente). Me parece importate resaltar, como alguien escribió, que a más de alguno (o a muchos?) les da lo mismo y simplemente pasan por la "vida profesional" aceptando esta realidad. Es terrible, así como también es terrible creerte el cuento, esforzarce, estudiar, intentar demostrar y tener un jefe (coordinador de unidad o como se llame), que siendo colega, te limita y te niega la posibilidad de demostrarle al resto de los profesionales que si sabes , que si solucionas problemas y que si eres importante. Creo que no sacamos nada con intentar formar a los futuros kinesiólogos sin esta "tranca" si antes no empezamos a sacarla de nuestra cabeza, nuestros servicios, nuestras unidades... en fin... ¡¡¡de nosotros y de los que nos ven dia a dia!!!
Un abrazo.-
Sad but true...
En otras industrias, la opinión de un kinesiólogo es muy escuchada, respetada y valorada.
Lo digo por experiencia propia...
Es gratificante sentir que uno es un aporte y a la vez que tiene mucho que aprender.
En relación al post, ayer justamente me encontré con un colega del Barros Luco y me comentaba las mismas cosas que leo acá. Lo noté chato de la situación pero resignado a vivir su realidad sin mucha opción de generar un cambio...
Una pena, pero cierto.
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