jueves, septiembre 11, 2014

Cereal Killer, Qu'est-ce que c'est

Con mayor frecuencia recibo pacientes con condiciones dolorosas crónicas y malestares generalizados aparentemente inconexos entre ellos con diagnósticos muy generales  o específicos que no resuelven mucho. Son personas que han consultado a un especialista por cada presa u órgano que les aqueja, hartos de consumir fármacos, que con frecuencia tienen los mismos o peores efectos secundarios, y que ante la escasa respuesta terminan rotulados como psiquátricos o estresados. Y llegan conmigo con altas expectativas.

Así, muchos dolores inespecificos, como dije, aparentemente no relacionados, cefaleas, gastritis, disconfort intestinal, estreñimiento,dolor mandibular, disautonomías, insomnio, termorregulación alterada, incontinencia, resfrios frecuentes, dolor de pies, edema de muñecas y tobillos, erupciones en la piel pueden tener una explicacion mas integral.

En vista a ello es que cada vez dedico más tiempo a evaluar y realizar cambios alimentarios fundamentales como parte de mi labor terapeutica en la recuperación de estas dolencias.

Por eso aquí presento algunas reflexiones y argumentos que pudieran ser de utilidad a usted y su familia.  

Agradezco a la Dra. Ann Michael, DC por su generosa colaboración y permanente preocupación por orientar e informar sobre temas tan relevantes como los cuidados nutricionales y la calidad de vida. Su regalo me motivó a cambiar pautas personales, ser más enfático con mis pacientes y sumar este comentario a sus esfuerzos con el cual espero  colaborar. Ella es representante de Weston A Price Foundation en Chile. 
Invito a visitar estas web e informarse en propiedad.


Me dijeron que la vida en el planeta iba a mejorar. Que la ciencia y la tecnología se encargarían de solucionar los problemas de la humanidad para el bienestar de las personas. Me repitieron incansablemente que la vida sería cada día más fácil y segura. Me vendieron alimentos mejorados para crecer saludable, lácteos, yogures con bifidus para agilizar una digestión lenta, productos light, free, 0% de algo, cereales entretenidos y bebidas de colores negro, azul, rojo, naranja para acercarme a la felicidad y al nirvana;  para el futuro también me prometen suplementos para vivir más años y tener más energía en el proceso.   
También me calzaron con seguros de vida, con y sin ahorro, de salud, complementario catastrofico, contra robo presencial y a distancia, contra incendio y terremoto, informático, accidentes, por el APV, por cesantía y escolaridad con la expectativa de estar protegido y tranquilo.
La tecnología se desarrolló a tal nivel que la imaginación de mis abuelos quedó corta. Hipercomunicados, entretenidos, más ágiles mentalmente, con redes sociales influyendo en los poderes fácticos, con wifi 24/7, telefonía móvil, tablets y PCs en oficinas, casas, plazas y trenes.

El marketing de la salud me ofreció programas maravillosos, una gran variedad de posibilidades terapéuticas, cirugías de todo tipo, roboticas y humanas, una arrogante industria farmacéutica con la certidumbre ilimitada en sus posibilidades prometió protegerme de los maléficos agentes microbianos, brindarme una mejor calidad de vida, vitaminizarme y mineralizarme. La confianza en la inmunización masiva, que me alejaría del fantasma de temidas y mortales enfermedades medievales sería la goma que pegaría todo.


Paralelamente, el sistema económico neoliberal me habló del chorreo, de la libre competencia, de los fondos de pensiones que con ahorro mediante permitirían superar una vejez digna y feliz. Hasta me hablaron de las maravillas de una cuarta edad.

Para muchos, a primera vista pareciese que vamos bien y no hay para que ser tan exagerado. Para mi sin embargo, la dirección y el sentido se perdieron. Al informarme en profundidad no me siento en un escenario más favorable que en el siglo XV.


Pese a tanto crecimiento económico, avance tecnológico en salud y educación, aún el 50% de los habitantes del planeta viven bajo la línea de la pobreza, es decir, que no disponen de servicios básicos, agua potable, salud y medicamentos fundamentales.


Si como chileno usted gana más de un millón de pesos al mes entonces pertenece al 20% más rico. Y esto solo le ocurre a cerca de un millón de las familias en el país. El promedio de ingresos en Chile es de 400 mil pesos y la reforma económica que nos ofrecen parece ser un maquillaje nuevo de la misma fea cara. Solo el 8% de los niños del país van a colegios privados sin subvención estatal y con toda seguridad aún con mi ahorro voluntario mi fondo de pensión no me proveerá la anhelada calidad de vida y bienestar de los comerciales de Tv.

Estoy contento porque dispongo de servicios de alta tecnología y cuento con red de wifi en el domicilio y la oficina. No obstante mi alegría, según la información disponible es altamente posible que esté desarrollando problemas cognitivos, ojalá a largo plazo; mis hijos afanados a la internet y al uso del celular con seguridad vayan a tenerlos en el futuro.
Países desarrollados han suspendido el wifi en colegios y sugieren desconectarlo durante la noche en las casas. Estudiantes danesas ganaron un premio de ciencias probando que las plantas no crecen cerca de su router. Plantas son plantas. Como en una intoxicación con metales pesados, uno se da cuenta cuando ya es demasiado tarde.

Mi anonimato, intimidad, secreto, privacidad y libertades se fueron al cuerno. Me vigilan 24/7 a través de las conexiones a internet, portátiles, móviles y actividades en redes sociales. Pueden prender mi portátil o celular, activar mis cámaras, audios a distancia y vigilar mi navegación de internet sin que yo lo sepa. Posiblemente tanto usted como yo no tenemos nada que esconder. Como sea ya perdimos la privacidad. Si no me cree postee algún mensaje contario a poderes fácticos en su Facebook y con seguridad recibirá visitas del Mossad y la agencia de inteligencia norteamericana (NSA). Orwell estaría o muy escandalizado o muy eufórico con las actividades de la NSA y sus cuatro aliados. Gracias  a Assange y Snowden por abrir la pauta.

Para mis bisabuelos la gente se moría de vieja. Así me contaban ellos. Yo no entendía que significaba eso: morir de viejo. Hoy no ocurre.
La salud, al menos en nuestro país, se ha transformado en un colosal negocio. El retail de la salud donde la medicina cura poco y mantiene a raya enfermedades crónicas. Y mediocremente. 
Sin mencionar el cáncer, que por si solo exige un análisis propio, hoy en Chile ostentamos tasas de diabetes, alergias alimentarias, autismo, infertilidad, hiperlaxitud, fibromialgias, esclerosis múltiple, lupus, enfermedad de Crohn, fiebre reumática , Hashimoto, hipotiroidismo, Sjogren, estreñimiento, depresión, esquizofrenia, epilepsia y neuropatías indignas de una sociedad tecnologizada y amparada por la ciencia.

Es cosa de preguntar a un especialista en cirugía digestiva o coloproctología y verificar la cantidad de cáncer de colon, gástrico y páncreas que hoy se operan en el país.
Las clínicas de fertilidad se han hecho el agosto con la creciente población de parejas jóvenes con problemas para concebir hijos, las clínicas crecen sin parar, los centros de salud también. Hay más farmacias que supermercados.
Personas que no eran alérgicas hoy si lo son. Segun expertos tenemos una pandemia mundial de enfermedades autoinmunes de la cual nadie quiere enterarse ni menos hacerse cargo.  
Las agrupaciones de padres y familias con niños y adultos en condiciones de salud relacionadas con problemas autoinmunes se desarrollan y crecen de manera brutal. Piden auxilio, soporte y ayuda que no llega porque aún no se reconoce esta realidad. Casi todas estas condiciones afectan principalmente a mujeres en una relación de 10:1. Lamentablemente cada año somos más y peores.
Posiblemente usted ha sido testigo de estos cambios. Los ha visto ocurrir y más de una vez lo ha comentado: que esto es algo extraño que antes no ocurría.

Desde hace una década la OMS habla de una epidemia de enfermedades no trasmisibles que ha aumentado vertiginosamente por estilos de vida mal sanos. A pesar de existir las mentes y la tecnología para elaborar medicamentos que curen enfermedades los laboratorios y los sistemas de salud elaboran fármacos que mantienen enfermos crónicamente muy bien controlados.
Aunque epidemiológicamente es una enfermedad de bajo perfil, en 50 años ha habido un aumento del 400% en la incidencia de la enfermedad celíaca, definida por la medicina convencional como la atrofia total de las vellosidades del intestino delgado, posiblemente debida a la alta exposición al gluten de los alimentos modificados e hibridizados. Quienes no la hemos desarrollado seguramente hemos ido paulatinamente perdiendo la tolerancia inmunológica al gluten en la edad adulta y podríamos desarrollarla subclinica o clinicamente en algún momento. Es lamentable que solo sea diagnosticada cuando hay un alto porcentaje de daño en el organismo.

La tasa de autismo aumentó en - siéntese bien antes de seguir - en un 600 % en los últimos veinte años. Si en 1970 la tasa de autismo por niños nacidos era de 1: 10.000 en 2013, en América y Europa, se reportó la tasa de un niño autista por cada cincuenta nacimientos. Si, 1:50. Cierre la boca. Se ha descrito relación entre autismo y la enfermedad celiaca a raíz de la presencia de una significativa alza de anticuerpos IgG.

También se ha establecido que las causas de muchas de estas condiciones pueden ser producto de nuestra alimentación, la disbiosis, el electrosmog, el uso indiscriminado de antibióticos y en los efectos de vacunas administradas en edades tempranas; incluso desde antes de nacer por los usos y efectos en las madres gestantes. Posiblemente veremos una mayor tasa de efectos aún ignorados luego de las vacunaciones masivas por la pandemia del H1N1 y otras cepas.

Quienes nacimos en los 60s y 70s recibimos cerca de 12 vacunas antes de los tres años. Hoy son cerca de 30 vacunas las que debe recibir antes de los 3 años y hasta 100 cepas antes de los 15; sin contemplar la epidemia nuestra de cada dos años que nos ofrece vacunas no testeadas para controlar el pánico a contraer el virus de moda. Posteriormente, en la adultez mayor, somos sometidos a nuevas campañas de vacunación preventiva. El cierre del paréntesis.
Al final de la vida uno podría recibir unas 200 cepas de virus, bacterias y otros derivados de los cuales poco sabemos respecto de sus efectos secundarios individuales como con el desarrollo respuestas genéticas como epigenéticas.
En circuitos médicos  y de investigación “outsiders”, es decir, fuera del sistema establecido, se estima que a causa de la recomendada vacunación masiva de mujeres embarazadas contra la gripe, la tasa de autismo y esquizofrenia en los próximos veinte años aumentará de manera incomprensible producto de los efectos neurotóxicos derivados. Con o sin timerosal.

Si bien en el mundo médico hay consenso para reconocer desconocimiento sobre los efectos a mediano y largo plazo de las vacunas tampoco hay gran entusiasmo en investigar mucho. Como si se tratase de una religión fundamentalista en esto de las vacunas no hay libertad de culto. Por ello no me declaro antivacuna, aunque si anticonejillo de indias. Cada uno debe evaluar en conciencia e informado.
En otro frente, la alta tasa de antígenos alimentarios presentes en los comestibles (caseína, gluten, lactosa),  amén de los transgénicos, el alto consumo de azúcar, sal y yodo en los alimentos procesados, el negocio de las vacunas ( con o sin mercurio), la contaminación de las aguas (fluor incluido), el crónico consumo de metales pesados y BPA de los plásticos ( tapaduras, pinturas, muebles, ropa, colchones), la contaminación del aire (que a esta altura parece ser el menor de los males), la radiación electromagnética incesante por el uso y abuso del celular, tablet, TV, PC, horno microondas, calientacamas, el consumo de bebidas carbonatadas, el agotamiento de los suelos y la falta de nutrientes en la dieta genera tanto una paradoja de malnutrición para las nuevas generaciones como la posibilidad de condicionar cambios a nivel molecular que determinen procesos inflamatorios crónico y el desarrollo de respuestas autoinmunes tan feroces que por primera vez en la historia de la humanidad nuestros hijos o posiblemente nuestros nietos tengan menor expectativa de vida que los padres que los trajeron al mundo.
Lo más grave es la epidemia de problemas autoinmunes que existe actualmente, totalmente ignorada por el circuito de la medicina del “establishment y sin intenciones de ser develada por los medios.  Peor aún, muchos de nuestros pediatras y médicos generales no disponen de información suficiente para tener una opinión propia y siguen las directivas de las sociedades clínicas y laboratorios. Aquellos que tienen alguna información tampoco ofrecen soluciones y solo se encogen de hombros ante el peso del gremio y el sistema farmacéutico que amenazan con decapitarles si acusan recibo.

Peor es que en el proceso de mejorar nuestra “calidad de vida” hemos destruido el planeta.
Quisiera escuchar los argumentos y los análisis de las comunidades científicas y de interés desmentir que la diabetes, el autismo, el Alzheimer, los problemas autoinmunes, la obesidad,  la malnutrición, las alergias y la infertilidad entre otras no han aumentado a raíz de lo antes mencionado a pesar de los esfuerzos de la ciencia o al menos dar una explicación sobre las causas y argüir respuestas a las causas de tales manifestaciones tan vinculadas a la alimentación y la campaña de inmunización, flouración y yodación de aguas y alimentos, cada día más respaldadas por investigación que ha sido secuestrada, ignorada y ocultada durante décadas.

Ante un escenario tan ominoso es posible caer en el inmovilismo, la depresión, la resignación o el protector olvido y volver a la ensoñación de cada día. Con toda seguridad es mejor ser ignorante y esconder la cabeza.
Espero que estas letras no le intimiden, como parte muy simple de la solución es importante que cada uno tome control de aquellas cosas que puede hacer, en particular lo que ingiere como alimentación, controlar variables de toxicidad y contaminación a partir de lo que crea factible, verificar que come, informarse y reflexionar sobre los efectos de cada situación que supuestamente nos mejora o empeora la calidad de vida. Comer sano, hacer ejercicio, relacionarse físicamente con las personas, tomar sol ya lo hacían los antiguos griegos.
Ocúpese de sus hijos. Busque alimentos sanos, informese que lo que le venden como natural, sano, light, 0%, nutritivo efectivamente lo sea.

En nuestro país, y en otros tantos, no se desea avanzar y evolucionar al respecto. La ley del Super 8, de etiquetado de alimentos, negociada por la industria alimentaria prohibió la rotulación de alimentos transgénicos, ya que conoce sobre todo esto y se apanica de solo pensar en que la población sepa la verdad del asunto. Además, más complejo es que alimentarse bien resulta y la variedad es escaso. 
Al final parece que hay que presionar fuertemente como sociedad para cambiar esto.
Por mi, mi familia, mis hijos y nietos, por los hijos y nietos suyos, no me es plausible quedarme en la ignorancia, la denuncia, el enojo, la frustración, la resignación o el conformismo.
Por favor divulgue este post. Se lo agradeceré.


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