miércoles, junio 08, 2011

EL Retail de la Salud

“Señor, vaya a su casa, desnúdese y expóngase al frío. Que le dé fiebre alta, tos incontrolable y cuando tenga falta de aire venga a verme, porque yo de resfríos no tengo mucha idea pero para las neumonias soy un balazo”.

En enero de este año la Televisión Española emitió el documental “Comprar, tirar ,comprar” que trata la temática de la cultura de lo desechable y obsoleto. Desarrolla el concepto de “obsolescencia programada” como el motor de la economía graficando la habilidad del sistema de marketing mundial para instalar el circuito integrado del consumo dirigido. Impacta el maquiavelismo gestado en los albores de la industrialización para encandilar con necesidades crecientes que seducen a comprar la última versión de lo que sea.

La atracción está en el estatus, la pertenencia grupal, es ganarle al vecino, sentirse feliz o pavonearse con el estándar económico. Da lo mismo.

Por ello en casa disponemos de impresoras programadas para fallar sobre las diez mil copias, baterías fabricadas para durar 18 meses, teléfonos móviles, ipods, Ipads, Iphones con su reloj de vida predefinido, regadoras, ventiladores, calefactores, taladros y reproductores multiuso que cuentan con esa piececita plástica que se romperá indefectiblemente al finalizar el verano. El ícono del programa es la indispensable ampolleta diseñada primitivamente con una vida útil mucho mayor que las mil horas actuales.

En fin, habituados al modelo de negocios propio de un planeta inservible.

En el mismo hilo conductor hace unos días investigaba sobre como se mueve el mercado de la medicina en el marco de esta economía obsolescente. Las noticias llegaban sincrónicamente.

En salud aplican prácticas conceptualmente más básicas y a la vez más complejas. Un paradigma no equivalente al modelo de obsolescencia pero que opera en el mismo sentido, es igual de útil y que apela al sentido de preservación de la vida como un valor siempre presente.

Es algo que se ve con bastante complacencia en muchos sistemas de tratamiento convencionales y alternativos, alópatas e integrativos, psicoanalíticos, médicos - quirúrgicos y quiroprácticos donde la mejor obsolescencia es generar la dependencia en el producto. Una lógica contraria que se basa en estimar que “ el sujeto sano es un enfermo que no sabe que lo está” y cualquier intento de abandono forma parte del problema que hay que resolver. Donde la enfermedad es una anomalía que debe ser combatida, siempre está presente acechando y el experto está esperando por ti. Te puede ocurrir, a tu ser querido en cualquier momento y lugar. El ser humano como bomba de tiempo.

El sentimiento que explota este modelo es el miedo y la goma que pega todo es la confianza en la ciencia como la gran verdad de la civilización. Ahí lo complejo. Al menos ese es el argumento mas escuchado a la hora de conseguir financiamiento para lo que sea en la salud pública. El miedo al contagio, a la muerte, a la secuela, a la soledad, a la demencia, a la desnutrición, a la tontera. En una cultura que le teme a la muerte y menos la entiende como algo natural esta receta es el mejor remedio.

Cuando en un sistema de salud no hay prevención en serio es imposible no pensar en un algo parecido al modelo de obsolescencia mencionado. La cultura preventiva no existe más allá de los discursos de buena familia.

Por una parte tenemos un ministerio que se encuentra administrando la enfermedad y no la salud y por otra un oligopolio de farmacéuticas que levanta un edificio cada dos cuadras y entiende la prevención y la curación de las enfermedades como el peor negocio.

Vaya paradoja la de aquel comercial de una red de farmacias con nombre de paseo santiaguino que llama a sus clientes a “Cuídarse”. Andá! Todos somos giles. Pero que mal negocio. Como si las eléctricas llamaran a la ecología y consumir menos. Lo hacen y les creemos.

Similar a lo que ocurre con los combustibles fósiles las grandes farmacéuticas no están investigando para curar las enfermedades sino para mantener enfermos crónicos estables que consuman sus medicamentos hasta la muerte. En un año de investigación bien orientada se lograrían lo que hoy podrían ser considerados milagros. Y la tecnología existe y las mentes también. Mientras los estados no inviertan en investigación y el desarrollo se encuentre a cargo de la empresa privada seguiremos con esta obsolescencia de la salud. El acceso a vacunas de buena calidad es es el mayor lamentable ejemplo de la inequidad que contempla seres humanos descartables debido a su bajo ingreso per capita.

El negocio de la salud es multimillonario. Las reformas del rubro son sinónimo de privatización. A nivel local Farmacias, Isapres, Clínicas y Centros clínicos se benefician. Los hospitales autogestionados también quieren participar. Desde que la salud pasó a depender del mercado y la tónica se orienta en privatizar la oferta estatal la prevención no es buen negocio. La ley corta de Isapres es un buen ejemplo. La mayoría de los profesionales de la salud, miles en este momento en cada profesión producto de la desregulación de la educación superior, se encuentran sometidos al mercado, pasando a jugar el rol de vendedores que dan la cara y reciben los costos en este retail de la salud.


Hace unos meses dos diputados solicitaron un SERNAC de la salud para que se regulasen las ofertas de este retail de la salud. Un retail donde por ejemplo un comprimido de paracetamol elevaba su costo en 14 veces entre los precios de la CENABAST y los de una clínica privada. La medicina protectiva que vivimos hace algún tiempo es otro ejemplo de esta tendencia. Se solicitan infinidad de exámenes y pruebas para “estar seguros”, para evitar las demandas y, paradoja, no subir los costos por efectos de los seguros de salud. Es cosa de tiempo para que nos sorprendan con algún estreno mediático que los ponga en carpeta como “algo muy necesario”.

Es una realidad compartida.

“Ante nuestra realidad de pobreza, hacinamiento, poblaciones deprimidas, bajos salarios, desocupación seguiremos respondiendo con tecnología de punta cara e inaccesible para la mayoría de los argentinos, o saldremos de esta obsolescencia social y poniendo el objetivo en el bien común realizaremos una medicina “más artesanal”, menos mediática, pero más eficaz, en el cuidado de que mucho menos de dieciséis de cada mil niños nacidos mueran antes del año; muchos menos de los más de dos millones de argentinos que hoy lo padecen contraigan la enfermedad de Chagas, o mueran o se inhabiliten tempranamente por enfermedades cardio o cerebrovasculares”.[1]

[1] Dr. Rubén Torres, superintendente de servicios de salud argentino http://www.revistamedicos.com.ar/numero22/pagina10.htm

Es de esperar que esta escalada deshumanizada no nos afecte demasiado y tengamos como sociedad la capacidad de comprender que las certezas que nos han sostenido por mucho tiempo se han diluido en la plaza del mercado global.

De seguir en la senda no será difícil encontrar un traumatólogo programándole un par de pernos inestables en el clavo endomedular a fin de agendar una reoperación, digamos, en seis meses más. Que su protesista dental instale esa corona para que falle al cabo de unas miles de mordidas, o imaginar una terapia en goteo para que las sesiones se prolonguen en el tiempo y dejen alguna ganancial secuelita y un paciente eterno, ojala agradecido.

La salud está loca… y obsolescente



1 Comments:

At domingo, junio 12, 2011 7:39:00 p.m., Blogger Hernan Sepulveda said...

Interesante tu planteamiento, la verdad es que en teoremas económicos mucho se ha escrito.1 En la actualidad la aplicación de las teorías de escasez / abundancia en marcos macro y micro económicos han fomentado el desarrollo de una cultura innovadora pero a la vez consumista.2
Ahora con respecto a tu planteamiento en el plano de la salud no tan solo las corporaciones y el gobierno tienen responsabilidad en el proceso colectivo del manejo del concepto salud/enfermedad. La responsabilidad es también individual. Interesante como incluyes el manejo quiropráctico en el convencionalismo terapéutico particularmente en linea con convencionalismos dogmaticos y en el tono general de tu escrito3. Cada vez mas evidencia se acumula en torno a una semántica mas abierta/inclusiva/basada en la evidencia en terapia espinal manipulativa y menos dogmatico/religiosa con respecto al manejo chiropratico.4
Caveat emptor o comprador esta consciente, la economía de escasez / abundancia tambien es usada detras de la fachada verde, la escasez de pureza y el cuidado ecológico/planetario tienen un costo, un mercado y también avenidas de consumo propagandistas, impulsivistas, compulsivistas y obsesivas. Todo sea por el “mighty margen “ “ the bottom line” …

1. An evolutionary theory of economic change By Richard R. Nelson, Sidney G. Winter
2. The theory of social and economic organization By Max Weber
3. http://www.biomedcentral.com/content/pdf/1746-1340-17-13.pdf
4. http://www.sciencebasedmedicine.org/index.php/the-end-of-chiropractic/

 

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