sábado, junio 21, 2008

LGE


Se aprueba en la cámara baja la LGE. Veo profesores gritando e insultando.

Saliendo del Colegio de Kinesiólogos me encuentro en medio de una manifestación estudiantil secundaria por la LGE. En este escenario me llama la atención la violencia, el jolgorio, la rabia y sobretodo la presencia de muchos individuos, los más activos, que ha debido repetir unas ocho veces para justificar estar allí. Ellos descerrajan, descuajan, quiebran, arrojan, queman, insultan, roban y no saben vivir en comunidad.

De pronto me molesto y dan ganas de intervenir, de llamar a la sensatez, de detenerles, de clamar por cordura. Casi de inmediato me visualizo corriendo, siendo golpeado, incluso golpeando, tirando piedras, insultando, frustrado y llegando tarde a mi reunión. Entonces, prendo el Ipod, volumen, manos en los bolsillos y, a lo melquiades, mutis por la izquierda.

Ante todas estas señales quedo con la sensación que para pedir educación no queda otra que ser mal educado.

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